“DEFINITIVAMENTE –mensaje de la vieja amiga– la tecnología ha cambiado todo tipo de reacciones, pero la verdad es que al fin de cuentas las mujeres son de Venus y los hombres son de Marte, por mucho que quieran verlo de otro modo.
(Pues ya no –le responde Winston– ahora todos fueron chupados por los agujeros negros; “regiones del espacio donde la gravedad es tan intensa que nada, ni siquiera la luz, puede escapar de su atracción. Se forman cuando estrellas masivas colapsan bajo su propia gravedad al final de sus vidas”).
Lo que nos lleva a lo otro, con asistencia de la IA: “Sí, en los últimos años, el concepto de “sociedad líquida” de Zygmunt Bauman ha evolucionado hacia lo que algunos teóricos denominan “sociedad gaseosa” especialmente por el impacto acelerado de la tecnología, las redes sociales y la globalización.
Esta transición refleja un cambio cualitativo en la fluidez, volatilidad y fragmentación de las relaciones humanas, las instituciones y la cultura”. “¿Qué cambió? Sociedad líquida (Bauman): Caracterizada por la fluidez (relaciones laborales flexibles, identidades maleables, consumo efímero).
Ejemplo: El trabajo ya no es para toda la vida, sino temporal y precario. Las instituciones (familia, educación) pierden solidez, pero aún conservan cierta forma”. Sociedad gaseosa: Propuesta como una metáfora más radical: las estructuras sociales ya no solo fluyen, sino que se vaporizan en un caos de interacciones superficiales y dispersas.
Ejemplo: Los contenidos digitales (como los “nano contenidos” en redes sociales) “son tan fugaces que chocan y desaparecen en segundos, sin dejar rastro”. “Factores tecnológicos que impulsan lo gaseoso: Redes sociales y algoritmos: Plataformas como TikTok o Twitter favorecen contenidos ultra breves (“cultura snack”), donde la atención se fragmenta en micro-momentos.
La “infoxicación” (sobrecarga de información) genera una saturación que impide la reflexión profunda”. “Trabajo y economía digital: La Revolución 4.0 ha creado empleos “gaseosos”: proyectos ultra-cortos, plataformas “gig economy” (Uber, Glovo) donde el vínculo laboral es casi inexistente”.
“Identidades múltiples y avatares digitales: En el metaverso o redes sociales, las personas pueden adoptar identidades cambiantes en minutos, sin coherencia ni arraigo”.
“Consecuencias de la sociedad gaseosa: Pérdida de sentido comunitario: Las relaciones se vuelven “transaccionales” (ejemplo: “likes” en lugar de amistades profundas)”. “Crisis de la verdad: La posverdad y las “fake news” proliferan en un entorno donde los hechos se evaporan antes de ser verificados”.
“Ansiedad existencial: La falta de referentes estables (laborales, éticos, espirituales) genera incertidumbre crónica”. Conclusión. “La metáfora gaseosa captura la “aceleración extrema” de las dinámicas líquidas de Bauman, donde la tecnología actúa como catalizador.
Sin embargo, como advierte el propio Bauman, “las metáforas son herramientas para pensar, no destinos inevitables”. La pregunta clave es: ¿cómo construir “recipientes” “éticos y comunitarios” para contener este gas social antes de que se disperse del todo?
(La pregunta –tercia el Sisimite– sería ¿si este cambio es irreversible? -Bueno –ilustra Winston– algunos contra movimientos intentan recuperar cierta solidez, a través de educación adaptativa: “Universidades promueven habilidades como “resiliencia” y pensamiento crítico para navegar en la volatilidad”.
“Nuevas espiritualidades: Búsqueda de mindfulness o filosofías estoicas como antídoto al caos”. -Y también –agrega el Sisimite– algunos países comienzan a adoptar regulaciones tecnológicas; propuestas para limitar la economía precaria o la desinformación”.
-Sí pero no – ironiza Winston– esto sería bajo el supuesto que las sociedades cómodas, frívolas, desentendidas, como las de hoy, bajo la creencia hipnótica que la felicidad es equivalente a entretenimiento y distracción constante sin límites ni rumbo –obtenido con el uso inapropiado de sus chunches digitales y del obsequio portentoso de la “milagrosa” tecnología– tenga voluntad de apartarse.
Ello es dejar esa su vida de ligereza, de inmediatez, de superficialidad, de fugacidad y quiera regresar a algo más estable, duradero y perdurable, que implica mayor esfuerzo y mayor trabajo).


