“SEPTIEMBRE llegó por los caminos boscosos con olor a pino, rocío y memoria. El alba fue levantando con cautela alborozada su telón de luz hasta descubrir, sobre las montañas, un cielo de azul turquesa donde las nubes parecían bordar blancuras de bandera. Winston retó al Sisimite a dar una cronología razonada de los azules hondureños: -1823-1839 -“La bandera de las Provincias Unidas y después de la República Federal de Centroamérica era de tres franjas, celeste-blanco-celeste. Las fuentes históricas la vinculan con los colores rioplatenses y describen expresamente las franjas como celestes. Este es el verdadero punto de partida cromático de Honduras”. 1839-1866 -continuidad del azul y blanco centroamericano. “Después de disuelta la federación, Honduras conservó la familia azul-blanco-azul”. “Aquí las pruebas documentales resultan especialmente interesantes: una orden hondureña de 1853, durante la presidencia de José Trinidad Cabañas, pedía comprar para banderas “tafetán azul celeste” y tafetán blanco. Es una evidencia muy valiosa de que el azul claro no es una interpretación contemporánea: se compraba tela denominada azul celeste para banderas hondureñas”.
-1866 -nacen las cinco estrellas: “El Decreto No. 7 del 16 de febrero de 1866 crea la bandera hondureña de cinco estrellas y dice expresamente que seguirá, en su disposición, el pabellón de la antigua Federación Centroamericana”. “El contexto permite entender qué azul tenía delante el legislador: estaba reproduciendo deliberadamente el pabellón federal, cuyo antecedente era celeste, y existía además el documento hondureño de 1853 sobre adquisición de tela azul celeste. Por ello, representar la bandera de 1866 con un azul claro es históricamente mucho más defendible que asignarle automáticamente el azul marino del siglo XX”. Finales del XIX y primeras décadas del XX -“La palabra genérica azul del decreto de 1866 –la falta de lectura precisa de los comerciantes de aquella época, igual que los analfabetos del siglo XXI de hoy que nada leen y nada de ver escriben– dejó un enorme margen a fabricantes, instituciones civiles y militares y disponibilidad de telas”. “Aparecen así azules claros, medios y progresivamente más oscuros. No hubo una sucesión legal del tipo “celeste, cobalto, marino”; fue más bien una deriva material y consuetudinaria al garete”. Precisamente esa disparidad terminaría motivando la reforma de 1949. Décadas de 1920-1940 -“Aquí se encuentra el origen inmediato de la imagen de la bandera que varias generaciones de hondureños recuerdan. Según la reconstrucción histórica citada por las fuentes, el uso del azul oscuro se habría consolidado durante el largo gobierno de Tiburcio Carías Andino (1933-1949). Para entonces, particularmente en ámbitos oficiales y militares, la bandera de azul profundo ya había adquirido fuerza de costumbre”.
1949 -El legislador intenta poner fin a la ambigüedad: “Este es el momento jurídico decisivo, el Decreto Legislativo No. 29, publicado el 26 de enero de 1949, reforma la descripción y ordena que las franjas superior e inferior sean “de color azul turquesa” y que las cinco estrellas sean del mismo azul”. “Precisamente la diversidad de tonalidades existentes llevó a buscar una uniformidad, relacionada además con la idea del azul del cielo, –como elocuente testigo de fe los poéticos versos del Himno Nacional– no con un azul marino oscuro”. 19492021 – paradoja: turquesa en la ley, azul oscuro en muchísimas banderas. 2022 -La nueva administración manda a elaborar banderas azul turquesa. 2026 –“contrario a lo estipulado en la ley– aparece en el hemiciclo legislativo una bandera azul marino y un escudo de fondo azul más oscuro”. El viento hacía ondear las copas de los pinos, los pájaros al amanecer sonaron sus clarines con toques de ordenanza, todo el día el sol radiante bañó su oro sobre la espesura. Y por un instante, entre el rumor de los árboles y la inmensidad del cielo, pareció que cinco luceros, desde lo alto, aguardaban la puesta del sol para orientar a Winston rumbo a su casa.


