19.2 C
Honduras
miércoles, agosto 26, 2026

¿Águilas y cisnes?

“EN los manantiales se bañaban las náyades; las dríades habitaban los troncos y envejecían abrazadas a sus árboles; Pan, mitad dios y mitad criatura del monte, hacía sonar su flauta desde alguna gruta escondida, y su música confundía el rumor del viento con voces que nadie sabía si eran de este mundo”. –Mandan a preguntar del colectivo –le dice Winston al Sisimite mientras se acomoda a servirse su taza de café– a propósito de los versos –fascinante mitología– de Juan Ramón Molina y de la anécdota con Rubén Darío, ya que los conociste, ¿si tenés algunas curiosidades que contar? –El poeta y periodista Juan Ramón Molina es reconocido como el «escritor hondureño más universal». “En su estadía por España, colaboró con el recién fundado diario ABC de Madrid, lo que le dio proyección internacional”. Escribió cuentos como «El Chele», aunque su fama reside en la poesía de «modernismo más puro». Algunos de sus poemas más célebres son: “Salutación a los poetas brasileros”; “Pesca de Sirenas”, “A una muerta”, “Madre Melancolía”, “El Águila” –(símbolo de grandeza vastedad, infinitud y el vuelo del espíritu, representa la aspiración a lo sublime)– alabado por el político español Emilio Castelar”.

“Su poesía está llena de imágenes de la naturaleza: la tierra, el agua y el aire se entrelazan para crear un universo poético de gran riqueza. Como buen modernista, usaba referencias clásicas. En su soneto a Rubén Darío menciona «El águila de Esquilo», conectando la fuerza del ave con la grandeza de la literatura”. Murió a la prematura edad de 33 años en San Salvador. Su legado perdura como una figura fundamental de las letras hondureñas y del Modernismo en América”. –¿Alguna otra anécdota? –“Siendo director del Diario de Honduras, publicó un artículo crítico contra el presidente Terencio Sierra. Como castigo, este lo mandó encadenado a picar piedra en una carretera. Esta cruel experiencia marcó su carácter rebelde”. (Críticos de la literatura lo comparan con el titán encadenado. Así como Prometeo fue castigado por desafiar a los dioses, Molina fue castigado por su espíritu crítico, y esta imagen de «poeta encadenado» se convirtió en un símbolo de su martirologio.) –Ahora, “la «obsesión» de Rubén Darío por el cisne es uno de los sellos más reconocibles del Modernismo. No fue un capricho, sino un símbolo complejo y en evolución que el poeta usó para expresar sus ideales estéticos y, finalmente, sus angustias existenciales”. Para Darío, el cisne representaba el ideal de belleza suprema. Su plumaje blanco y su gracia lo convertían en una «viva epifanía de la luz», el perfecto emblema del «arte por el arte». De la Belleza a la Angustia: El cisne inicialmente era un elemento de lujo y exotismo, asociado a lo mitológico, lo galante y lo parnasiano”. “Más adelante el cisne se vuelve un símbolo de angustia; el poeta ya no solo canta su belleza, sino que le pregunta por el destino de su arte y su vida”.

–O sea, recuerda Winston: “Blasón” y “El cisne”, en “Prosas profanas”, el cisne es la imagen del poeta como un ser aristocrático y divino. “Los cisnes”, en “Cantos de vida y esperanza”, el cisne interroga al poeta: «¿Qué signo haces, oh Cisne, con tu encorvado cuello / al paso de los tristes y errantes soñadores?». “Es la cumbre de su simbolismo existencial”. “Lo conectaba –en la mitología– con la belleza inmortal de Helena de Troya, nacida de un huevo de cisne y asociaba su canto (legendario) con la más alta expresión poética”. El éxito fue tal que el propio Darío fue apodado «el Cisne de América». Más lejos en aquel bosque, donde la espesura se volvía oscura y las raíces parecían descender hasta las entrañas de la tierra, comenzaba el invisible dominio de Hades y acaso Perséfone regresaba por aquellos senderos cada primavera, haciendo brotar violetas allí donde pisaba”. Winston agarró camino a su casa, anotando donde quedaron en la conversación que entablarían otro día.

Más Noticias de El País