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Honduras
lunes, mayo 20, 2024

Acciones y realidades

Las verdaderas y consecuentes acciones a lo largo del camino sinuoso de la vida se convierten por su objetivo en realidades de gran significación y de audaz o valiente impacto.

Las condiciones de los seres humanos tienen una base psíquica de donde brotan cuando son humedecidas de salud, prudencia y vigor, signos o características indispensables que se reflejan en sus tipologías o particularidades de atrevimiento, energía, templanza y convencimiento incontenible de seguridad. La expresión de los rasgos fisionómicos, emociones y voluntad razonable no pueden separarse. La cualidad de dominar el miedo son un claro ejemplo de un momento de renovación que inflama la imaginación hacia la búsqueda sincera de la verdad, respondiendo con entusiasmo e inclinación cordial y permanente hacia el triunfo, manifestación de actividad directa de dominio posible que permite alcanzar el laurel terminante y definitivo, dentro de una contienda deliberativa efectuada en determinado proceso electoral democrático y participativo. Las entonaciones de la población despiertan emociones cívicas que responden a los reclamos justos del pueblo. Cierta cantidad indeterminada de políticos hondureños parecen desconocer que toda persona humana, que tiene la cualidad de ciudadano, es decir, es mayor de 18 años, comparte una causa pública que persigue fines electorales, participación en el Gobierno y contribuir al desarrollo espacioso, inequívoco y seguro del país. En Honduras no hay clases privilegiadas y, por lo tanto, el poder político no debe ser fuente de poder económico, descartando los grupos dictatoriales y las tiranías para propiciar soluciones que conlleven a la prosperidad por entero y al bienestar colectivo.

La libertad de opinión o de palabra, causa un impacto cualitativo en lo relativo al mejoramiento en cuanto a las condiciones injustas que vive o vegeta el pueblo hondureño, en mayor rigor, cuando se nos ubica como una nación del denominado Tercer Mundo. La cantidad de estimaciones valorativas tienen que ser de incalculable condición modernista, reconociendo nuestras riquezas y valores, que son un precioso tesoro que sirve de eslabón y modelo para las futuras generaciones. Es preciso despertar del letargo y convivir en una unidad viril y conveniente, venciendo los obstáculos del impedimento para recorrer los senderos de genuino desenvolvimiento, con una estructura orgánica, sistemática y gubernamental de grandes proporciones. Los personajes que tiene grandes cantidades de dinero deben invertirlo en empresas, que, a su vez, generen empleo y oportunidades de gran dimensión. La educación vocacional es un requisito preciso e indispensable para el crecimiento, porque la preparación o educación es baluarte de construcción y constituye una solución directa a los grandes problemas que aquejan al país. La voluntad general se satisface con el bien común, disminuyendo la ignorancia, la violencia, haciendo actividades de prevención de las enfermedades mediante un frugal o ponderado sistema de vacunación. Erradicar la corrupción institucionalizada para construir hospitales y centros de producción o productividad agrícola y forestal. La facilidad de palabra y las conversaciones que se logran con la adquisición mental y la transmisión de variados conocimientos en las universidades, ayuda de esta forma a la obtención de un caudal provechoso y científico con uso preciso y refinado de nuestro idioma y de otros lenguajes. El estilo peculiar de gobernar levanta los cimientos de una patria.

Hay que dejar las acciones o las palabras y hacer obras o realidades de formidable transcendencia.

Todo sea por la patria, la cultura, la instrucción, la salud, la higiene, el orden y en engrandecimiento de nuestra querida Honduras.

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