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lunes, mayo 20, 2024

Las rosas más bellas

Pues aquí seguimos, como siempre, me contestó con su sonrisa de trópico, hermosa y refrescante. Aquí como me ve, me toca seguir en la trabajada, sabe, como todos aquí, que si no lo hago nos morimos de hambre en la casa. A mí me toca ser madre y padre me dijo como sincerándome, ya días mi viejo se fue corrido por el hambre y el desempleo para el norte y no volvimos a saber de él. Se fue en una de las caravanas aquellas que siempre las negaron que nunca quisieron aceptar, como decían y dicen aun que aquí todo es prosperidad y abundancia, me dijo irónica, allí fue cuando me tocó ser padre y madre, fíjese, el día que mi viejo dijo que iba al norte y que nos mandaría a traer. Pero ya va, dijo, haciendo un ademán con los hombros, toca ser práctica en vez de preguntarse qué le paso.

Fíjese que hoy celebran el Día de la Madre aquí, muchos han pasado felicitándome, una sonrisa y unas palabras bonitas no se le niegan a nadie y  se les agradece, la verdad, pero somos muchas a las que nos toca seguir adelante, olvidarnos de la fiesta, viendo cómo ganarnos el bocado, yo aún tengo chiquitos y lo único que puedo hacer es trabajar fuerte, ahora vender comida ya no es tan fácil, toca macanearse desde que el sereno nos dice adiós, hasta que la luna nos da las buenas noches, así ajusto para la casa y los güirros. Y para terminar de amolarla, ahora se han inventado que los benditos generadores, ya no dan y la luz ya ni se ve, me dijo con su sonrisa alegre, viera cómo hemos perdido, el calor no se aguanta y los ventiladores no funcionan y a nadie le gusta comer sudado, peor tomarse un fresco caliente, viera cómo la gente se nos ha corrido y esto va para largo. Ya días no llueve y solo fuego cae del cielo, casi no hay agua y los ríos ahora solo polvo llevan, todo más cuesta arriba y ¿cómo no vamos a vivir así, vaa? Si a los políticos, solo ver cómo hacen lo que siempre han hecho, les interesa, y ver cómo vuelven a quedar en la silla, si hasta yo que solo sé de echar tortillas, me he fijado que ni uno tan solo habla de sembrar un arbolito, menos de hacer algún plan serio. Si este calor será de los primeros, creo yo, y cada año será peor, supongo. Si son leguas enteras que le han metido el hacha a los palos hasta con los permisos en orden. Pareciera mentira, compa, pero los paganos somos nosotros, fíjese, uno es el que sigue pagando los platos rotos, sin luz, sin poder comprar una planta eléctrica, toca sentarnos a ver cómo se van los clientes corridos por el calor y los frescos calientes ¡y ver la miseria muy contenta sentarse a la par de uno! Pobres mis güirros que ahora ni sé qué voy a hacer. Se le agradece por lo del Día de la Madre, de verdad que se le agradece, pero le aseguro que muchas estamos tan preocupadas o tan pobres que no tenemos tiempo para pensar en eso. Tal vez, de regalo, algún día estos señores se recuerden que ellos también tienen madre y se preocupen por nosotras, las que nos toca trabajar para comer.

Sí, me dije, mientras caminaba a la casa, son fuertes las mujeres de mi tierra, todas ellas damas, todas ellas las rosas más bellas, muchas luchadoras como el más varonil héroe de cualquier aventura, son fuertes y hermosas, madres luchadoras, las mujeres de mi tierra.

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