lunes, 6 febrero 2023

El perdón

El perdón es lo más necesario entre nosotros los hondureños, pero este no debe confundirse con alcahuetería ante tantos males, como la corrupción, por ejemplo, y esto no es necesariamente refiere a esos actos, comportamientos, actitudes personales en las que caemos con mayor o menor frecuencia, la dimensión del sentido del perdón es mucho más amplio ya que ello nos llevará a reconciliarnos como sociedad, enmarcados en la tolerancia y a veces hasta con comprensión de la manera de pensar de los demás, pero siempre pensando en el más grande de todos los valores que es precisamente el respeto.

¿Por qué es lo que los hondureños deberíamos perdonar a los que nos hacen tanto daño? ¿Hay alguna excusa para mantener el odio vigente por el resto de la vida? Si se entiende el poder del perdón las respuestas a las preguntas anteriores serán claras como la luz del día. Pero a veces es posible que no comprendamos completamente la necesidad y el poder del verdadero perdón debido a la falta de conocimiento o a los sentimientos de amargura con los que no hemos lidiado.

El hecho de que cada persona a nuestro alrededor que no aprende a perdonar garantiza que habrá dolor y ofensas en esta vida de manera permanente. ¿Cómo no podemos esperar ser lastimados o defraudados por las personas en nuestras vidas, tanto extraños como seres queridos que no lo han aprendido?

Si esto es cierto, es prácticamente inevitable que seamos heridos, atacados y ofendidos siempre. Ya sea un compañero de trabajo que te ofende o algo más profundo, como una herida en una relación, siempre conviene entrar en el proceso del perdón, pero eso no significa tomar a la ligera una mala acción, desvalorizar el daño y el dolor que sentimos, o permitir a la persona que hizo algo malo. Lo importante es no albergar mala voluntad hacia nuestros ofensores.

Es cierto que algunas circunstancias son más difíciles de perdonar que otras. Los casos de abuso infantil o infidelidad pueden ser algunas de las heridas más difíciles de perdonar de verdad, cosa que, en verdad, humanamente, es prácticamente imposible. No importa el dolor o la angustia con la que estemos luchando.  Y cuando perdonamos genuinamente a aquellos que nos han lastimado atrozmente y alineamos nuestros pensamientos y nuestro corazón con la voluntad de perdón puede comenzar su curación milagrosa.

El perdón juega un papel vital en la convivencia social pues si no es así no tendremos salida en absoluto.

 

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