domingo, 5 febrero 2023

Nada cuesta entender

En la víspera, don Eduardo Facussé, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), ha vertido un atinado paquete de soluciones para comenzar el despegue económico del que tanto se habla en los discursos electoreros pero, ya instalados en el poder, “si te vi, no me acuerdo”. En primera instancia se ha referido al crecimiento económico y le tomamos la palabra ya que la permanente zozobra en el plano político y el pésimo comportamiento de los funcionarios públicos otorga a Honduras una inestabilidad innecesaria ya que al parecer el revanchismo es lo que prima entre esas personas y no es Honduras. Por ende, se necesita estabilidad política para arrancar de una vez con los primeros pasos para tratar de elevar la tasa de crecimiento anual que no sobrepasa del 4% según datos oficiales.

De los rubros que en Honduras siempre tienden a tener ganancias, entre otros, están las telecomunicaciones que están en manos privadas, sin embargo, aunque sea una especie de paciente famélico, se puede dar a una “resurrección” de Hondutel para volverle rentable y que su aporte al PIB anual sea como antes, mucho más que significativo y blindarle contra la corrupción por los antecedentes allí ocurridos.

Muy a pesar de todo, el señor Facussé recomienda encarecidamente enfilar a Honduras en la ampliación y apoyo a la producción de alimentos y energía. Honduras tiene las suficientes tierras fértiles además de las cuencas hidrográficas para ser autosuficiente en ambos rubros, eso lo sabemos muy bien, pero con eso se lleva de encuentro el tema de la posesión de la tierra, la propiedad privada que siempre ha sido un dolor de cabeza para todos los gobiernos que por cierto se han hecho de la vista gorda en este sentido, muy a pesar que en el presente se supone que hay una hoja de ruta para definir de una vez por todas y resolver este problema para siempre. Los hondureños debemos ponernos exigentes con (más que todo) con el tema de la seguridad alimentaria y esa matriz denunciado cuando se importa más arroz, maíz y frijoles de lo que se produce y eso no es más que el reflejo o síntoma de la enfermedad que se acusa de las invasiones de tierras y políticas agrarias demasiado débiles y politizadas. Así como haya suficiente producción de alimentos y energía, que ambos rubros sean asequibles para el bolsillo del hondureño.

Si se atiende estos principios de crecimiento económico dándole ese llevado y traído discurso abanderado de la izquierda latinoamericana “en favor de las mayorías con sus derechos humanos”, si de verdad se hace, entonces no se necesita la tontería de la cuarta urna y estupideces semejantes ya que eso no es lo que sacará al pueblo hondureño adelante y el peligro que esa inestabilidad nos haga caer en el vacío de los acontecimientos de 2009. Bien se dice que las mismas personas en las mismas circunstancias dan los mismos resultados, nada más certero que eso. Energía y alimentos, ¡pero que empiecen ya!, no hay que perderse.

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