El nuevo Código Penal y los fracasos

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Entre tantas herramientas para prevenir o reprimir el delito están las legales, entre otras, en Honduras, tenemos el Código Penal, que indudablemente deberá ser revisado de manera más que minuciosa y aprobado como debe ser, de día con los cambios necesarios adaptados a la realidad que vivimos actualmente y que, además, con tantas partes “blandas”, es causa de fracasos en las estructuras judiciales y policiales, provocando más desmoralización que sensación de seguridad. hay tantas áreas que deben ser atendidas como el delito que está “de moda” por la cobertura mediática como la trata de personas y explotación sexual, donde las penas deben ser más duras, muchísimo más duras y que se deberá revisar los tratados de derechos humanos para, sin violentar los derechos de los que delinquen, que también se les otorgue las medidas del caso para que el escarmiento y la reinserción mediante al rehabilitación sea efectiva, pero el castigo debe ser a la medida de la oprobioso de su felonía.

De ahí que veremos cómo es el cuero del que está hecho el balón con que se juega, o es simplemente una delicada tela de seda con apariencia de reciedumbre. Se necesita hoy en nuestro país un Código Penal que invite a reflexionar al delincuente, al conductor irresponsable, a los criminales contra el medio ambiente, del crimen común y organizado, dándole además la debida atención al sistema penitenciario que por ahí está el agujero del saco por donde se va escapando el grano de la paz social y los conocedores saben muy bien que eso es cierto, se les debe fortalecer, atender al privado de libertad conociendo que son seres humanos, respetando sus derechos pero aplicando al mismo tiempo las medidas consignadas en los veredictos.

De no adaptarlo a la realidad actual, cuando se apruebe tendremos más de lo mismo y se deberá alzar la voz hasta con sospecha y recelo que no se está atendiendo desde el Estado las condiciones para el progreso económico y social de los hondureños. Nadie con siquiera un dedo de frente se atrevería a cometer un aborto, un robo o un pellizco a los dineros del Estado cuando lea las penas a las que se habrán de someter; incluso se deberá atender un tema que debe también ser más analizado como el uso de batallones a manera de cárceles.

Ya es hora que los aparatos judiciales del Estado sean fortalecidos, sino especialmente el personal que se encarga de la vigilancia, seguimiento y captura de delincuentes se verán más bien enfrentados a la desmoralización que conlleva el hecho de apresar a alguien y que a los días o semanas, por una retorcimiento de leyes o lagunas en las mismas, salgan libres a seguir cometiendo atentados contra el pueblo honrado y trabajador, en especial en barrios y colonias que se denominan “calientes” y que por ello se les llama así, por lo blando de las leyes y la falta de dotación de recursos.

Leyes duras para una realidad actual difícil, eso es lo que se necesita, que se promulgue, bien estudiada y sin lagunas, por favor.

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