El presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, destacó la necesidad de fortalecer la respuesta del Estado frente a la emergencia provocada por la sequía y la falta de lluvias que afecta a distintos municipios de Honduras.
Durante su intervención, Zambrano señaló que varias instituciones del Gobierno ya participan en acciones de atención, con prioridad en la entrega inmediata de alimentos a las familias de las zonas más afectadas.
El titular del Legislativo indicó que la respuesta se desarrolla en coordinación con los gobiernos municipales, independientemente de la afiliación política de los alcaldes. Entre las instituciones involucradas mencionó a COPECO, la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), PRONADERS, CEDESOL, la Secretaría de Finanzas, Salud y BANASUPRO, además de otras dependencias estatales.
Zambrano también informó que distintas comisiones del Congreso Nacional darán seguimiento a la situación y a las medidas adoptadas para enfrentar la emergencia. Entre ellas se encuentran las comisiones de Asuntos Municipales, Agricultura y Ganadería, Seguridad Alimentaria y Contingencias.
La intención, según explicó, es mantener una coordinación permanente con el Poder Ejecutivo, las alcaldías y organismos internacionales para atender las necesidades inmediatas y buscar soluciones que reduzcan el impacto de futuras temporadas de sequía.
Entre las propuestas planteadas destacan la construcción de reservorios de agua, nuevos sistemas de abastecimiento de agua potable y perforación de pozos, además de la tecnificación de la producción agrícola y el uso de semillas mejoradas que permitan aumentar la capacidad de respuesta del sector productivo ante condiciones climáticas adversas.
El presidente del Congreso agregó que el Gobierno contempla la entrega de maquinaria a los gobiernos municipales, comenzando por los 75 municipios que, según lo expuesto durante la reunión, se encuentran bajo alerta roja por la emergencia.
La situación ha puesto nuevamente en discusión la vulnerabilidad de Honduras frente a la variabilidad climática y la necesidad de fortalecer la infraestructura hídrica, especialmente en comunidades rurales donde la falta de agua afecta tanto el consumo humano como la producción de alimentos.
Zambrano sostuvo que las reuniones entre las instituciones no deberían limitarse a atender las consecuencias inmediatas de cada temporada seca. A su criterio, Honduras necesita avanzar hacia una política pública sostenible de mediano y largo plazo, que permita anticiparse a los efectos de la sequía y del cambio climático.
El objetivo sería pasar de una respuesta principalmente reactiva a un modelo de prevención que incluya inversión en agua, agricultura, infraestructura y seguridad alimentaria, con participación de los gobiernos locales y las comunidades.


