29.5 C
Honduras
domingo, julio 19, 2026

Votar por quienes proponen desarrollar el país

Por Héctor A. Martínez

He pasado unos días en el estado de Georgia para constatar el desarrollo vertiginoso de su capital, Atlanta, y de otros condados circunvecinos. Hacía 23 años que no venía por estos lados, lo que me permitió hacer una comparación física en el tiempo, y respirar esos aires frescos de bonanza y bienestar, que solo un capitalismo bien aplicado puede ofrecer a los ciudadanos.

Invitado por un amigo de infancia –un empresario exitoso que ha logrado encontrar el verdadero sueño americano–, emprendí un recorrido por algunas zonas como Lawrenceville en el condado de Gwinnett, Alpharetta en Fulton y Marietta en Cobb, donde el desarrollo económico y poblacional es evidente.

“¿Qué ha hecho este estado para impulsar el desarrollo y atraer a tanto inversionista local y extranjero?”, le pregunto a Víctor, mi amigo, mientras recorríamos las imponentes autopistas pletóricas de industrias y establecimientos comerciales en medio de bosques exuberantes.

“La palabra clave –me dice sonriente– es ‘atracción’, y esto solo se logra cuando tenés líderes de valía; hombres y mujeres con visión de largo plazo, que estén claros en que todos van a salir beneficiados con las inversiones”.

Para los líderes políticos y empresariales de Georgia, eso significa posicionar la marca del estado y los condados; generar beneficios fiscales, simplificando los trámites legales para atraer la inversión.

Georgia no es solo un destino turístico: también se ha consolidado como un centro industrial y cultural. Atlanta es conocida como “La nueva Hollywood” por la gran cantidad de películas que se filman en sus locaciones.

La gran ventaja: las exenciones fiscales que superan incluso a las de California. Con este atractivo, miles de migrantes, entre técnicos, profesionales, obreros y tecnócratas, han hecho de Georgia su hogar definitivo.

En otras palabras, la población logra beneficiarse de las oportunidades y las facilidades que concede el éxito empresarial. Contra toda la lógica desarrollista, en Honduras seguimos haciendo las cosas al revés. Nuestros líderes políticos y empresariales actúan en términos cortoplacistas y personales, sin pensar en el beneficio colectivo.

Los mercados siguen dominados por estructuras cerradas y oligopólicas, mientras miles de compatriotas emigran a falta de oportunidades de empleo. Los consulados hondureños, que se supone deberían funcionar como vitrinas comerciales y canales de promoción, se han convertido en cómodos refugios partidistas para los activistas y sus familias.

Basta recordar el vergonzoso episodio protagonizado por un “funcionario” en Corea del Sur hace algunos meses. Posicionar la marca país y atraer inversión extranjera no se logra únicamente garantizando seguridad ciudadana y jurídica. También implica aplicar una estrategia de desarrollo coherente que respalde iniciativas conexas, elimine trabas burocráticas, y profesionalice el servicio exterior.

Eso significa contratar personal especializado y remover a tanto inepto que no aporta ningún beneficio al país. Ahora que se aproximan las elecciones y viendo la experiencia de Georgia, creo que ha llegado el tiempo de mirar con ojos críticos la situación cada vez más lamentable de nuestro país.

Los ciudadanos no deberíamos desperdiciar el voto en propuestas refundacionales o conservadoras disfrazadas de modernidad. Hay que elegir a los más honestos y a los que saben. Hastiada de tanta pobreza, la mayoría del electorado ya eligió anticipadamente el cambio hacia el progreso.

Las encuestas así lo confirman y no hay manera de cambiar los resultados. Esta es nuestra oportunidad de oro.

- Publicidad -spot_img

Más en Opinión: