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Honduras
domingo, julio 19, 2026

Una ilusión presidencial en Honduras

Por Ernesto Alvarado Reina

Las características elementales del proceso electoral verificado el treinta de noviembre del año dos mil veinticinco, representan la valiosa conveniencia para conducir a la nación hondureña, por puntos o pilares en que se asientan las estructuras de las instituciones administrativas, o bien, las entidades de índole privado, conduciéndolas por nuevos senderos de transformación por entero, sin compromisos o conexiones de ninguna variedad.

Dudamos de una resistencia popular consolidada, eso queda en simple fraseología inesperada, artificial y desteñida. No se logró conseguir las promesas apuntadas y los resultados quedaron en simples expresiones demagógicas, cargadas de improvisación y no realidades concretas.

Hay que cuidar la fidelidad que indiscutiblemente se debe al pueblo y sus justos reclamos, sin pretender con reglas arbitrarias o signos de imposición, resolver las necesidades absolutas o relativas existentes.

Sin embargo, no hay que perder la esperanza por que existe una responsabilidad y un punto de insistencia que a futuro facilitará los objetivos o metas de remarcada influencia benefactora. La denominada apertura democrática electoral, significa un acentuado avance y la constitución de reformas dentro de la renovación pregonada, y por consiguiente, un acercamiento de las autoridades de gobierno con la grandes aspiraciones encaminadas hacia la renovación equivalente a la estabilidad social y política, el mejoramiento de las condiciones de vida de la población, salud con medicamentos, nuevos hospitales o centros de salud , un clima de tranquilidad, el imperio de la libertad de expresión, un crecimiento sereno y positivo, el compromiso vigilante y otras actividades vitales, relacionadas directa o indirectamente con los fines indicados.

Un plan de nación soberana y autónoma es un instrumento cardinal que refleje los pilares de conveniencia y tolerante apertura, mismas que se abrevian dentro de la utilidad del interés general, con apertura de nuevas fuentes de ocupación, atracciones o exoneraciones para que exista inversión nacional o internacional, se proteja o resguarde la ya existente, consiguiendo nuevas rutas de medular mejoramiento.

Tenemos que conciliar las organizaciones políticas y las entidades de ayuda comunitaria, cumpliendo un delicado e inaplazable deber cívico. La propia voluntad y ponderación son un interés decisivo y de alta transcendencia.

Olvidemos el pasado tenebroso y desconsolado. Según el Consejo Nacional Electoral, hay un nuevo presidente seleccionado por el pueblo en una contienda o justa deliberativa de alta proporción. Los diputados y alcaldes electos tienen el deber de trabajar y contribuir a la ejecución de obras progresistas y de crecimiento material o anímico l.

El incumplimiento de sus importantes como significativas funciones, será demandado por el pueblo en la proporción deseada.

El nuevo Gobierno del año 2026 debe ser un modelo de prosperidad y de amplia efectividad para el cumplimiento de la administración pública, irradiando una actitud de soltura, con rigurosa selección de los funcionarios o empleados, basada en los métodos sistemáticos de orden y personalidad, a fin de estimular y superar la estela indigna de la improvisación, reflejando una estela honorable para vencer la crisis existente y la insuficiencia económica, combatiendo la corrupción que tanto descalabra el destino promisorio de las persona humana, pero si se combate con hidalguía o nobleza se aminora esencialmente.

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