Por Ernesto Alvarado Reina

El aumento de un preciado tesoro de variados conocimientos, manifestados con precisión y efectividad, dentro de las condiciones y el conjunto de circunstancias que vive la Nación, permiten o aprueban un extraordinario como decisivo amor por la Patria.
En efecto, las palabras y los denotados conocimientos se ubican o localizan en todos los puntos cardinales de la Geografía Nacional, símbolos de autonomía y creatividad, derivados por excepcionales políticos que a medida que transcurre o llega el tiempo van grabándose inusitadamente dentro de la conciencia popular, sin cortapisas o restricciones, dentro un ambiente o entorno cualquiera.
Empero, es indispensable definir una posición concreta y firme y no constituirse como veleta que no muestra convicción y una posición definida hacia cualquier institución de derecho público. La declaración de muchas palabras peligrosas, desacertadas y sin imperio de dominio generoso y alta serenidad, no denotan un sabio consejo, y, por consiguiente, no unifican o agrupan los anhelos y deseos del pueblo, y al contrario envenenan y condenan la reconciliación.
No podemos soslayar o apartar de este comentario, el significativo cambio y patente avance de elección que tiene y refleja nuestro país, debido al clamor y ciertas consecuencias de reforma deliberativa, que hacen posible las necesidades sociales y la renovación de los Partidos Políticos, imprimiendo un modelo ejemplar que marca el acercamiento entre las Autoridades Gubernamentales y la colectividad.
También es necesario indicar que se logra un libre juego de ideas, el respeto por la ley, la estabilidad política y social, el mejoramiento de las condiciones de vida, el justo mantenimiento de un clima de tranquilidad y estabilidad, la responsabilidad vigilante y provechosa, la genuina expresión de la libertad de prensa, opinión o palabra, y de igual manera, otras actividades que forman el dintel o parte superior en que se sustentan las diligencias y movimientos de transformación por entero, asentando el Sistema Democrático, Representativo y Republicano.
Honduras, nuestro querido país marcha camino a la Prosperidad, teniendo como característica fundamental, los resultados de la voluntad popular libremente expresada en las urnas el día Treinta (30) de Noviembre del año dos mil veinticinco (2025), poseyendo como sustancia básica el predominio proporcional, resultante de la justa deliberativa conformada con influjo del voto, para cambiar sin perjudicar a ninguna entidad.
Todos a votar por los candidatos de sus simpatías, en cuanto a la Presidencia de la República, Diputados y Alcaldes, Miembros de las Municipales y los demás cargos de elección popular, tomando en cuenta siempre los reclamos justos del pueblo, dentro de un entorno democrático.
Hay que hacer énfasis en que el sufragio es la expresión contundente de un proceso electoral. Todo sea por la Patria, la Cultura, la Salud, la Instrucción, el Ambiente, la Higiene, la Seguridad y otras actividades del quehacer humano, inclinadas hacia el auténtico y paulatino crecimiento de Honduras.



