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Honduras
miércoles, junio 12, 2024

Un rotundo alto a los incendios forestales

A lo largo y ancho del territorio hondureño se observa una cantidad considerable de quemas, inflamaciones y desaforados incendios, causados éstos por las manos criminales de personas carentes de toda inclinación patriótica, individuos sin escrúpulos que obedecen a los perversos pensamientos de un determinado número de clases poderosas o fácticas, que no les importa en lo más mínimo los graves daños que causan a toda la población en general. Tales odiosos y detestables sujetos reciben pequeñas cantidades de dinero para golpear o sacudir en forma obscura y dramática con precisión y efectividad, el valor intrínseco, el importe privativo y determinado del patrimonio forestal de nuestra querida nación.

Es indiscutible la presencia de una contaminación del medio ambiente, detestable y odioso fenómeno que afecta la salud y baluarte de la población. No podemos, de ninguna manera, permanecer indiferentes a los grandes daños y fatales como irremediables perjuicios que se ocasionan a nuestro país, con acciones ilegitimas causadas a la flora y la fauna, operaciones ilegales y profanas que ciertos grupos de individuos que con intención crean o  elucubran  sus malas tendencias e impensables movimientos con el objeto de mantener un clima de intranquilidad, inseguridad, desarmonía, inconformidad y otras abominables faenas impactantes en la población hondureña.

EL comienzo de un movimiento de cambio para mejorar Honduras ha llegado a manera de un desenvolvimiento gradual y progresivo. Las circunstancias, hechos y motivaciones así lo demandan, procurando reafirmar un verdadero fervor patriótico de lucha incansable por defender nuestros recursos naturales. Es indispensable un nuevo orden de vida, con la finalidad de acomodar las palabras con los hechos, asumiendo una actitud de mejoramiento sin limitaciones o restricciones. El territorio como parte vital del Estado hondureño, está formado por capas que llegan a un momento de vegetación superior, donde la floresta y los animales viven tranquilamente, sin temor a ser destruidos por los diversos enemigos de la naturaleza. La erosión o desgaste del suelo es causada por los incendios, la tala de árboles, la ilegal quema de los bosques, arrancando un gran desgaste o deterioro. Por consiguiente, hay que emplear nuevos métodos y tecnología moderna para mantener las raíces de los pastos y hierbas que sirven para cultivar la tierra. Los mecanismos de control son efectivos, evitando los químicos, la basura descompuesta, mismos que combinados con el viento, grandes gases y otros tóxicos, provocan en forma directa o indirecta un daño irreversible. Es importante indicar que principalmente los incendios forestales son causa eficiente y peligrosa cuando inescrupulosos individuos o grupos corporativos de poder estimulan ese frecuente detrimento con el objetivo de satisfacer sus ansias de riqueza y afán desmedido de poder. Las autoridades de Recursos Naturales y de Conservación Forestal tienen que poner una disposición de mandato y verdadera potestad o imperio. No hay que andar con medias tintas, se tiene que aplicar la ley sin importar quién sea el causante, autor o autores, cómplices o encubridores de los fatales daños a la naturaleza o ambiente.

Diferentes demarcaciones territoriales del suelo nacional son objeto de grandes quemas o deflagraciones en este inicio del verano del año 2024.

La Constitución de la República de Honduras, en su artículo 340 dice dentro de la parte conducente: “Se declara de utilidad y necesidad pública, la explotación técnica y racional de los recursos naturales de la nación. la reforestación del país y la conservación de bosques se declara de conveniencia nacional y de interés colectivo”. La mejor forma de manejar las grandes quemas es advertirlas, es decir, evitar que éstas ocurran.

Toda la ciudadanía debe unirse para denunciar a los autores o causantes de las incineraciones, si están ubicados aplicarles todo el peso de la ley, sin contemplaciones.

El expectante y observable futuro de nuestro país, permanece, se coloca y radica en las autoridades y la población, cuando éstas actúan con ayuda recíproca, respaldo, protección solidaridad, conciliación, amistad desinteresada, apertura democrática, ayuda vital para generación de fuentes de ocupación o empleo, y altas dosis de fementido patriotismo y viril exaltación.

Ernesto Alvarado Reina

Abogado y notario

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