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sábado, julio 18, 2026

Un águila criada en un gallinero cree que volar es una enfermedad

Por: Enrique Zaldivar

¿Le han dicho a sus planes que no se puede? ¿Se rodea de personas que para cada solución tienen un problema? ¡Es lo más frustrante que hay! Y muchas veces uno comienza a cuestionarse su existencia, pensando que hay algo malo en uno mismo. La autocrítica no está mal, pero déjeme decirle a veces es que simplemente usted está rodeado de gallinas.

Tenía mucho tiempo de no recordar esta anécdota muy usada por John Maxwell. Hasta que hace unos días, en un homenaje que le realizaron, uno de sus pupilos la recordó, diciendo al llegar a su casa, que él no era gallina. ¡Qué no era gallina! Que él era un águila. Y es que, una historia tan simple puede removernos mucho de nuestro interior, si nos esforzamos por tener una imagen correcta de lo que somos.

Si nací para emprendedor. Difícilmente un empleo me podrá contener. Si soy un líder, siempre estaré buscando aportes y cosas que hacer para mejorar. Si soy una persona que me cultivo en mi interior, será difícil que pueda mantener conversaciones triviales con las personas. Cuando usted pasa cultivándose constantemente, siempre tendrá que abandonar escenarios o personas que no les interesa crecer.

La anécdota es sumamente simple: Un huevo de águila cae accidentalmente en un gallinero, y es empollado por una gallina. Con el paso del tiempo el aguilucho, va criándose pensando que en verdad es gallina. Rasca la tierra, come insectos y solo vuela unos cuantos centímetros del suelo, pues imita al resto del grupo. Sin embargo, un día, el águila mira al cielo y ve a una majestuosa ave planeando en lo alto.

Algo ocurrió en su ser, pues comenzó a compararse, quizás no había visto a nadie más de su especie. En ese momento, descubre que sus alas son grandes y fuertes, rompe con su mentalidad de gallina y decide saltar para emprender el vuelo hacia las montañas. ¡Se imagina cuantas veces sintió que no pertenecía, sin encontrar el porque! De las muchas lecciones que he recibido en esta historia, la que más me ha impactado a mi, es el hecho que vivimos muchas veces rodeados de gallinas.

Sin que se dé cuenta, esta es la razón del porqué no nos atrevemos a volar. Si nosotros tenemos la pasión de hacer algo, de volar alto, de descubrir cosas nuevas siempre hay personas a nuestro alrededor que nos recuerda que en este sitio se “Cacarea”. O nos dicen sobre que nos creemos si nuestras alas no fueron hechas para las alturas. Hasta que vemos un águila pasar y decimos ¡Quiero eso!

Esa es la inspiración. Pocas cosas se nos dice sobre el vuelo del águila. Primero que nada, por si quiere identificarse con algo, el águila tiene una vista excepcional. Ve a distancia. Y si usted es un visionario, que siempre anda pasos delante de la mayoría de las personas, que sueña con los ojos abiertos cosas que se ven difíciles pero que las puede lograr, amigo es hora de alzar vuelo. El águila tiene garras letales. Es decir, consigue lo que se propone. Fue creado para eso, para cazar. Y no hay nada de que avergonzarse si a usted los logros lo estimulan. ¡Nació para conquistar cosas!

Las águilas también vuelan de acuerdo a la situación. Si bien pueden hacer un vuelo majestuoso, que impresione e impacte, puede ser certero a la hora de cazar algo. ¿Ya revisó? Quizás ese sea el asunto. Usted no está para picar gusanos, sino para volar hacia grandes alturas. ¡Alce el vuelo!

Enrique Zaldivar
Enrique Zaldivar
2050 Comunicaciones
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