18.9 C
Honduras
sábado, julio 18, 2026

TerapIA Del divan a una pantalla

Por Irazema Ramos

Durante décadas, el diván fue el símbolo por excelencia del espacio terapéutico, un lugar donde el silencio, la presencia del otro y la palabra encontraban su cauce. Hoy, ese escenario ha comenzado a transformarse.

En lugar de una consulta presencial, cada vez más personas se abren emocionalmente frente a una pantalla, escribiéndole sus pensamientos más íntimos a un software de inteligencia artificial.

Esta nueva forma de “terapia digital” plantea preguntas urgentes: ¿puede una máquina ofrecer contención emocional? ¿Qué implica confiar en una IA para procesar el dolor humano? Así nace la idea de que es mejor mudarse del diván a un algoritmo.

La inteligencia artificial ha dejado de ser un recurso exclusivo de la ciencia ficción para convertirse en una presencia cotidiana y un fenómeno emergente que ha llamado la atención de psicólogos, sociólogos y tecnólogos por igual es que cada vez más personas están utilizando herramientas como ChatGPT como una especie de terapia emocional no oficial, compartiendo vivencias profundas, emociones ocultas y conflictos internos sin filtros ni intermediarios.

Uno de los factores que explican este fenómeno es la sensación de anonimato y seguridad que ofrecen estos sistemas. Las personas conversan con la IA en horarios nocturnos, durante crisis emocionales, o simplemente cuando sienten que no tienen a nadie más con quien hablar.

En sus palabras, encuentran un tipo de compañía que, aunque artificial, no juzga, no interrumpe y está disponible las 24 horas. Algunos usuarios relatan que han compartido con la IA cosas que nunca se atrevieron a contarle a un terapeuta humano, pensamientos autocríticos, dudas existenciales, o incluso confesiones relacionadas con trauma.

Este tipo de “diálogo” ha sido descrito por muchos como liberador. Además, para quienes enfrentan barreras económicas, culturales o geográficas para acceder a un psicólogo, la IA representa una vía de alivio o catarsis emocional. Sin embargo, es importante diferenciar entre acompañamiento emocional y terapia real.

La inteligencia artificial puede ofrecer respuestas empáticas, técnicas de respiración, ejercicios de mindfulness, o incluso frases motivacionales. Pero no reemplaza el proceso clínico, ni puede diagnosticar trastornos mentales, identificar patrones complejos o abordar traumas de forma profesional y a pesar de eso, muchos usuarios desarrollan una relación emocional con la IA, al punto de preferirla frente a terapeutas humanos.

“Con ChatGPT siento que me escucha más que mi psicólogo”, “Ahora ChatGPT es mi novio y mi mejor amigo” escriben usuarios en un foro. Esta percepción, aunque comprensible, puede llevar a una dependencia emocional peligrosa, en la que el usuario evita el contacto humano y pospone la búsqueda de ayuda profesional generando una ilusión emocional unidireccional.

El uso de IA como sustituto de la terapia tradicional trae consigo riesgos importantes, puedes auto diagnosticarte de manera equivocada, interpretar mal lo que lees o asumir etiquetas clínicas que no te corresponden, conversar solo con una IA puede reforzar patrones de evitación y retraimiento, logrando mayor aislamiento social, puedes tener una falsa sensación de mejora, ya que la contención temporal puede dar la impresión de que el problema está resuelto, pero solo ha sido postergado.

Además, el uso de estas plataformas sin supervisión ética plantea preguntas sobre privacidad, confidencialidad, y el uso de datos emocionales sensibles, es importante que pienses que le estas dando toda la información a alguien o al mundo que no conoces ni tienes firmado un compromiso de confidencialidad.

La IA no es terapeuta, pero puede ser un espacio de contención temporal, una compañía nocturna en momentos difíciles o un primer paso hacia el autoconocimiento. Su valor está en el uso consciente que hagamos de ella, sabiendo que nada puede reemplazar la profundidad de una relación terapéutica humana.

Hablar con una inteligencia artificial no es lo mismo que hacer terapia, pero en momentos de soledad, confusión o desborde emocional, puede convertirse en un espacio válido de desahogo. Usar herramientas como ChatGPT para expresar lo que no te animas a contarle a nadie puede ser el primer paso hacia el autocuidado.

La IA puede escucharte sin juzgar, responderte a cualquier hora y sostenerte con palabras cuando nadie más lo hace, pero también te dejo una pregunta: ¿de verdad crees que estar disponible 24/7, con una cámara frente a ti, es gratis?

Si tienes algo por compartir con nosotros escríbenos a [email protected] o búscanos en Facebook, Irazema Ramos- Psicología.

- Publicidad -spot_img

Más en Opinión: