24.1 C
Honduras
sábado, julio 18, 2026

Techos mentales y como romperlos

Por Enrique Zaldivar

Para cada persona, no hay mayor realidad que la que les ha tocado vivir. A eso le llamamos paredes mentales, o paradigmas. Algunos otros les llamamos hábitos o patrones de conductas, pero eso va más allá, y me explico.

Si nunca he sabido lo que es conducir un Ferrari, jamás me sentiré incómodo en un carro normal, pues para mí, eso es lo que siempre ha existido. Hace poco leí mucho sobre esto que llamamos “Techos mentales” que se refiere a saber reconocer donde uno se encontró con un tope.

No es nada malo, pero si deseamos crecer e ir por más en la vida nos tocará, romperlos, pero aquí es donde viene la gran tarea. Debo reconocer que tengo ese tope y debo saber hacia donde entonces debo ir o cambiar para ir más alto.

Es increíble como algunas cosas, nosotros simplemente reconocemos que no se nos da. Que no podemos, pero a muchas otras personas les llega con facilidad. En las ventas es muy cotidiano esto, por ejemplo.

Un vendedor puede estar rebosante de felicidad pensando que logró su meta y recibe un bono de cinco mil, ese mes. Otro vendedor puede estar frustrado, pues acostumbrado a hacer cuarenta o cuarenta y cinco, apenas se limitó a recibir treinta. ¿La diferencia? La altura de su techo.

Si usted quiere tener siempre una meta un proyecto, algo que encienda su corazón para ir por más le comparto algunas cosas aprendidas de muchos autores, pero que coinciden en ello. Lo primero ¡Tenga hambre! ¿Sabía que pueda llegar el momento en que ya nos podemos sentir saciados?

Por muchas razones, podemos querer dejar de empujar cosas y simplemente decir, ¡Suficiente! Y nos conformamos con lo que hasta hoy conocemos. Si bien es cierto no podemos dejar gobernarnos por la ambición, pero esta puede morir en nosotros también y sencillamente no se nos apetezca nada. Llenándonos de apatía y pereza.

Lo otro es abrace la incomodidad. Sí, por naturaleza e instinto de supervivencia, buscamos la comodidad. Y no hay nada malo en ello siempre y cuando no permanezca o se estacione en ella. Probar cosas nuevas, conocer personas, descubrir ideas, todo eso nos enseña que nuestro tope tiene mucho espacio para alcanzar todavía, no de la manera en que nosotros creemos.

Si nosotros pensamos que siempre hay algo que mejorar, y lo hacemos sin un interés destructivo nuestro, ¡Siempre aprenderemos cosas nuevas! También, rodéese de personas y sitios mejores. La visión es importante para mejorar.

Pero no podemos llegar a un lugar en donde no hemos ido. Para ello hay que esforzarse en buscar siempre cosas más grandes. Lugares, personas, industrias, cursos, todo aquello que estire nuestro pensamiento de una manera que nosotros no lo habíamos pensado.

Le poco un ejemplo práctico. Estaba en una reunión de lanzamiento de una alianza entre dos marcas. Una de ellas dijo, nos propusimos duplicar las ventas en cuatro años y aún nos sobran seis meses, pero ya lo logramos.

Haciendo referencia que con esa alianza llegarían a mucho más. En mi mente pensé ¿Duplicar las ventas? Mis transistores comenzaron a decir, ¿De qué se trata eso de facturar el doble? ¿Acaso no lo hacemos de acuerdo a la necesidad y proyección anual?

En esa reunión, ese día, un techo mental se me cayó. Pues aprendí de manera vivencial como una empresa se ponía grandes desafíos y estaba dando cuentas de haberlo logrado. Solo ellos saben que implicó.

Qué cambios tuvieron que hacer. Qué equipo necesitaron. Pero estaban diciendo ¡Lo logramos! Busque inspirar cosas que lo hagan romper sus techos mentales.

- Publicidad -spot_img

Más en Opinión: