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domingo, julio 19, 2026

Septiembre, entre la patria y la campaña

Por Rodolfo Dumas Castillo

abogado Rodolfo Dumas Castillo
abogado Rodolfo Dumas Castillo

Arrancamos septiembre y las calles, casas y negocios de nuestras comunidades se engalanan con banderas de Honduras como muestra de fervor patrio. También se inundan las calles y los medios de comunicación de propaganda electoral.

La celebración de la patria y el arranque de la contienda política deberían ser un recordatorio de que la independencia es mucho más que desfiles, actos oficiales o discursos; también se renueva en la práctica democrática con cada voto, cada propuesta, cada debate y cada elección.

Pero seguramente gran duda que la mayoría tenemos es: ¿Qué nos traerá esta campaña? En teoría, debería ser un espacio para confrontar ideas y visiones de país. Sin embargo, hasta hoy parece que se inclinará más por acusaciones personales, eslóganes vacíos y promesas que rara vez sobreviven al día después de las elecciones, lo que genera desilusión en la ciudadanía, que sigue esperando soluciones concretas a los problemas que afectan su vida cotidiana.

El reto para los partidos y candidatos es romper con esa inercia y colocar en el centro de la discusión propuestas realizables. Nos urge un debate nacional sobre los temas que son urgentes para diseñar nuestro futuro.

¿Habrá espacio para hablar de turismo, por ejemplo, como motor de desarrollo económico? El país cuenta con bellezas naturales y culturales que podrían convertirse en una fuente sostenida de empleo y divisas, siempre que exista inversión en infraestructura, seguridad y promoción internacional.

Sin embargo, el sector sigue anémico, apenas explotando un mínimo porcentaje de su verdadero potencial, mientras nuestros vecinos en la región nos superan a diario. La economía en general debería ser otra prioridad. Tenemos un bajo crecimiento y las oportunidades de empleo formal son escasas.

Las propuestas que escuchemos deberían ir más allá de recetas generales y explicar con claridad cómo se pretende atraer inversión, fortalecer la producción nacional y aprovechar fenómenos como el nearshoring para insertarnos en cadenas globales de valor.

La retórica por sí sola no genera empleos; se requieren planes concretos. La seguridad sigue siendo un tema sensible. Aunque los niveles de violencia han mostrado altibajos, el crimen organizado y la delincuencia común siguen siendo un problema grave.

La ciudadanía necesita saber cómo los candidatos planean fortalecer las instituciones de seguridad y justicia, cómo garantizarán el respeto a los derechos humanos y de qué manera lograrán resultados sostenibles más allá de las medidas de emergencia.

¿Y el nefasto “tasón” será cancelado por fin? de la discusión. La pandemia dejó al descubierto las debilidades del sistema y la brecha en el acceso a servicios de calidad. ¿Qué propuestas escucharemos para modernizar hospitales, garantizar medicamentos y dignificar al personal médico?

¿Qué propuestas habrá sobre el Instituto Hondureño de Seguridad Social? La sostenibilidad financiera, la ampliación de la cobertura y la transparencia en el manejo de los recursos son demandas que no pueden seguir siendo postergadas.

¿Algún candidato se comprometerá a reformar la administración del IHSS para que la dirija quienes en realidad sostienen el sistema con sus aportaciones, es decir, patronos y trabajadores?

La infraestructura, finalmente, constituye la base material sobre la que descansa el desarrollo. Honduras necesita carreteras en buen estado, puertos y aeropuertos competitivos, sistemas de energía confiables y proyectos de agua y saneamiento que respondan al crecimiento poblacional y económico. Sin estos elementos, cualquier otra política pública se enfrenta a serios obstáculos.

La gran pregunta es si veremos compromisos concretos en esta materia o simplemente promesas de campaña. Atravesamos un momento de alta polarización, amplificada por las redes sociales, donde el debate se convierte fácilmente en confrontación y los argumentos ceden paso a la descalificación.

Recuperar la capacidad de diálogo, de escuchar al adversario y de buscar puntos de coincidencia será fundamental para que las elecciones se desarrollen en paz y fortalezcan la democracia.

En este mes patrio, tanto partidos como candidatos deben comprender que la campaña no es un concurso de insultos ni de promesas imposibles, sino un ejercicio de construcción colectiva.

La independencia que celebramos en septiembre nos recuerda que somos dueños de nuestro destino; las elecciones de noviembre nos ofrecen la oportunidad de demostrarlo. Dependerá de todos nosotros que en esta campaña los temas que realmente importan estén al centro del debate.

Que las propuestas superen a los ataques. Que la política deje de ser espectáculo y recupere su carácter de servicio público.

Solo así podremos decir que el mes de la patria y el mes en que inició la campaña coincidieron para recordarnos que Honduras necesita un rumbo, y ese rumbo lo elegimos juntos.

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