Leer no solo es un placer, sino que activa múltiples áreas del cerebro, haciendo que la mente recree experiencias casi como si se vivieran en la realidad. Según Raymond Mar, psicólogo de la Universidad de York, leer historias permite que el cerebro simule las acciones y emociones de los personajes, generando empatía y conexión emocional.
Los expertos destacan la diferencia entre cerebro y mente. Keith Oatley, profesor emérito de Psicología Cognitiva, explica que entender la lectura requiere analizar cómo funciona la mente durante el proceso, no solo qué áreas cerebrales se activan.
Uno de los fenómenos más interesantes es que leer genera “fotos mentales”. La corteza visual se activa al imaginar escenas descritas en un texto, lo que hace que el cerebro no distinga claramente entre vivir una experiencia y leer sobre ella. Esto incluye reacciones emocionales, como sentir miedo al leer sobre peligro.
La lectura de verbos de acción también activa áreas motoras del cerebro. Véronique Boulenger, investigadora en neurociencia cognitiva, asegura que el cerebro simula la acción que se lee, como correr o patear.
Si se intenta hacer la acción mientras se lee, se produce una interferencia, haciendo los movimientos más lentos.
Finalmente, estudios con resonancia magnética funcional muestran que frases literales o idiomáticas que describen movimientos específicos activan regiones motoras correspondientes a la parte del cuerpo mencionada.
Esto evidencia la conexión directa entre lenguaje, simulación mental y actividad cerebral durante la lectura.
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