Honduras registra en lo que va de 2026 un promedio diario de 129 deportaciones, en un contexto marcado por la persistente migración hacia el exterior y la dependencia económica de las remesas familiares, según cifras oficiales y estimaciones del sector financiero.
El incremento en los retornos forzados de hondureños coincide con la consolidación de las remesas como uno de los principales pilares de la economía nacional.
Entre enero y abril de este año, el país recibió 4 mil 134,2 millones de dólares en envíos de dinero desde el extranjero, lo que representa un aumento del 14,3 % en comparación con el mismo periodo de 2025.
Las remesas familiares tienen un peso significativo en la economía hondureña, al representar más del 25 % del Producto Interno Bruto (PIB).
En un país con alrededor de diez millones de habitantes, donde más del 60 % de la población vive en condiciones de pobreza, estos ingresos se han convertido en un soporte fundamental para miles de hogares.
Las cifras muestran además una tendencia sostenida al alza en los últimos años. Durante 2025, Honduras recibió aproximadamente 12 mil 212 millones de dólares en remesas, un incremento del 25,3 % respecto al año anterior, consolidando esta fuente de ingresos como una de las más importantes para el país.
Las autoridades monetarias proyectan que el flujo de remesas continuará creciendo en los próximos años, alcanzando alrededor de 12 mil 724,7 millones de dólares en 2026 y 12 mil 979,2 millones en 2027, de mantenerse las actuales condiciones migratorias y económicas.
Este comportamiento reafirma el papel central de las remesas en la economía hondureña, superando incluso sectores tradicionales de exportación como el café, el camarón y la industria de la maquila, que históricamente han sido motores del comercio exterior del país.
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