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sábado, julio 18, 2026

Periodismo en tiempos de redes sociales

Por: Mirna Isabel Rivera

El lado positivo de las redes sociales es que ahora existen más opciones para informarse o desinformarse. El monopolio de la información ya no está concentrado en unos pocos actores; se ha atomatizado. Por eso, siempre es necesario escuchar diferentes fuentes y no quedarnos con una sola versión de los hechos.

En la era analógica, los ciudadanos tenían menos alternativas para informarse. Escuchaban a los periodistas más connotados y a los líderes de opinión, quienes parecían poseer la verdad absoluta. Era difícil identificar quiénes estaban orquestando determinados discursos para favorecer a ciertos grupos de poder.

En la era digital esto ha cambiado notablemente. Ahora las comunidades también pueden generar sus propias formas de informar e informarse. La viralidad de plataformas como TikTok o Facebook hace que las noticias circulen sin demasiados filtros y se difundan de manera inmediata.

En las redes sociales habla y escribe todo el que quiere, no hay restricciones por el nivel educativo o cultural. Si a la audiencia le gusta los “influencers” para entretenerse los algoritmos los seguirán con ese tipo de contenido. En cambio, si los intereses están relacionados con las luchas ambientales, los derechos humanos o de los animales estos también detectaran que le gusta a cada individuo.

Aquí es cuand la situación se se pone peligrosa para los que obstentan el poder de manera arbitraria y cometiendo abusos. Muchas problemáticas sociales que antes eran invisibles ahora logran posicionarse gracias a las redes sociales. Incluso movimientos obreros y denuncias de corrupción han logrado trascender porque alguien grabó un video o publicó evidencia que rápidamente se volvió viral.

Tener muchas fuentes no es sinónimo de estar mejor informados, la clave es verificar la autenticidad de los hechos, para no contribuir en difusión de “fake news” o noticias falsas, a veces los usuarios lo hacen de manera inconciente, fomentando la desinformación.

La alfabetización digital debe ofrecerse en el sistema educativo, para que los ciudadanos aprendan a contrastar versiones, verificar datos, identificar intereses detrás de los discursos y comprender que toda información puede tener sesgos.

Como siempre lo he manifestado, las redes sociales no son buenas ni malas por sí mismas; son una herramienta. Todo depende del uso que las sociedades hagan de ellas y de la capacidad de las personas para distinguir entre información, propaganda, manipulación y entretenimiento.

Hace dos decadas era dificil pensar que los medios tradicionales tendrían que moverse a las plataformas digitales y competir no solo con otros medios, sino con “influencers” para lograr audiencia y monetizar.

Se está escribiendo una nueva era y somos parte de ese comienzo, porque la inteligencia artificial revolucionará todavía más la manera en que nos informamos y comunicamos. Un video grabado desde un teléfono celular por una ciudadana puede alcanzar millones de personas en cuestión de horas y generar más impacto que una noticia difundida por un medio reconocido.

En las redes sociales predominan las emociones, los contenidos breves y superficiales, la escasa verificación de los hechos e incluso la lapidación pública mediante comentarios y reacciones masivas frente a situaciones que muchas veces ni siquiera han sido comprobadas.

Ejercer el periodismo nunca ha sido fácil, especialmente cuando se confronta al poder y no se utiliza la noticia como una mercancía para enriquecerse, sino como una herramienta al servicio del interés público y de la sociedad. En medio de un entorno digital dominado por la inmediatez y el espectáculo, ¿todavía existe espacio para un periodismo ético, crítico y comprometido con la verdad? (MIR)

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