Por Emy James

Hace algunos días venía yo escuchando la radio, una de las chicas que dirige el programa anunciaba sólo música navideña para el resto del día lo cual fue un deleite no solo porque pasa mucho tiempo sin escucharla (once meses para ser exactos) sino porque los artistas tanto los de ayer como los contemporáneos, de verdad se han lucido con las letras, la música y la interpretación de tales temas.
Y si analizamos un poco el Feliz Navidad de José Feliciano, por ejemplo, entendemos que es la música tan, ¿qué será? ¿Melancólica tal vez? Lo que encanta, y desde luego esa manera que tiene de interpretar este cantante puertorriqueño, esa partecita de “quiero desearte una feliz navidad desde el fondo de mi corazón”, suena muy genuina y tal vez de ahí nuestro encantamiento.
Porque es que, no hay mucha letra en realidad en esta bellísima canción. La antes mencionada locutora trajo a colación la ya tan mundialmente famosa All I Want for Christmas is you de Maria Carey, contando las exorbitantes cifras de dinero que la artista norteamericana acumula cada año sólo por esta melodía.
Hablaba hasta de tres millones de dólares anuales desde 1994 cuando fue lanzada, y tomando en cuenta que ella es coautora pues, sus ganancias son muchas. Y es que aquí tanto ritmo como voz como letra, destacan.
Ella dice no estar interesada en los regalos debajo del árbol, ni en las luces, ni las medias en la chimenea, ni siquiera Santa Claus la hará feliz, que no quiere mucho para Navidad, solo a su gran amor.
Pero la canción de estas épocas por excelencia es Navidad sin Ti de Marco Antonio Solís y sólo habría que ponerle atención para saber que, si estamos enamorados de algún imposible y que no queremos pasar tristes estas fiestas, entonces no deberíamos escucharla.
Creo que la parte más trágica de la canción es esa de “y en la agonía de este año, siento que muero con él”. Un poquito muy intenso, me parece a mí. El asunto es que tanto Feliciano (desde 1970) como Solís (desde 1986) también reciben muchas ganancias por sus preciosos trabajos, cada vez que se reproducen en las diferentes plataformas digitales, en la radio, en comerciales, las ventas físicas, conciertos etc. Significa un flujo constante de ingresos.
Y tomando en cuenta que ambos son autores de dichas composiciones pues… Pero todos estaremos de acuerdo en que el éxito de estas y otras cientos de canciones navideñas, como cualquier otra obra de arte, no reside en las remuneraciones a sus creadores sino en las emociones que logran aflorar en cada uno de nosotros; alegría, nostalgia, esperanza, tristeza, entusiasmo, paz.
Que este 2026 que está por comenzar nos permita seguir experimentando dichas emociones, todas ellas. Porque esto significará que seguimos por aquí, que seguimos vivos, porque una vida sin emociones… no es vida. Muy feliz Año Nuevo a todos.



