25.5 C
Honduras
domingo, julio 19, 2026

Mi deseo para usted

Por Rodrigo Amador

Espero que, en este año que viene, cometa errores. Porque si está cometiendo errores, significa que está creando cosas nuevas, intentando cosas nuevas, aprendiendo, viviendo, desafiándose, cambiando, cambiando su mundo. Está haciendo cosas que nunca había hecho antes y, lo más importante, está haciendo algo.

Ese es mi deseo para usted y también para mí: que el próximo año traiga errores nuevos. Errores que enseñen algo, que incomoden un poco, que obliguen a pensar distinto. Errores que nunca nadie haya cometido antes.

No se detenga, no se paralice, no permita que el miedo a no ser lo suficientemente bueno o perfecto lo frene, ya sea en el amor, el trabajo, la familia o cualquier aspecto de la vida. Sea lo que sea lo que le asuste hacer, hágalo.

Si hay algo que usted lleva tiempo pensando y que le da un poco de susto, hágalo. No espere a sentirse seguro al cien por ciento, porque ese momento casi nunca llega. Hágalo con dudas, con nervios, sabiendo que puede equivocarse. Porque quedarse quieto por miedo, con el tiempo, duele más que haberse equivocado intentando.

Se lo digo desde lo personal. A mí las cosas no me han salido siempre como yo quería. He cometido errores grandes y pequeños. He pasado vergüenzas. He tenido momentos en los que sentí que había tomado una decisión peor que la anterior. Hubo gente que dudó, que se rió, que no creyó. Y sí, tomé decisiones que, si salían mal, podían traer consecuencias complicadas. Pero aquí sigo.

No porque todo haya salido bien, sino porque cada intento, incluso los que salieron mal, me empujó un poco más adelante. He fallado más veces de las que me gustaría admitir, pero también entendí algo importante: ningún error me ha definido. Lo que me ha definido es no quedarme tirado después de caerme. La vida no da garantías. Nadie puede asegurarle que todo va a salir bien cada vez que lo intente. Y está bien. Eso nos pasa a todos.

Lo importante es no perder las ganas. Yo, por ejemplo, no estoy exactamente donde pensé que estaría, pero estoy avanzando. Y eso, créame, se siente bien. Tengo ideas, tengo energía y, sobre todo, tengo la tranquilidad de saber que sigo creyendo en lo que hago. De cara al año que viene, sigo con ganas. Sigo con la disposición de arriesgarme otra vez, de volver a intentar, de pasar alguna vergüenza más si hace falta.

Me siento más claro, con más experiencia y con más confianza que antes. No porque todo esté resuelto, sino porque aprendí que avanzar no siempre se ve perfecto desde afuera. Le comparto todo esto porque sé que usted también ha dudado.

Sé que a veces se pregunta si vale la pena, si está haciendo lo correcto, si no sería más fácil rendirse. Y aun así, aquí está. Atrévase a seguir.

Inténtelo otra vez. Si se cae, levántese y continúe. Muchas veces, lo mejor no aparece cuando todo sale perfecto, sino justo en esos intentos desordenados, reales y humanos donde uno crece de verdad. Gracias por leerme. Y ojalá que el próximo año, para usted y para mí, venga con movimiento, con aprendizajes y con la valentía de seguir intentándolo.

- Publicidad -spot_img

Más en Opinión: