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martes, febrero 27, 2024

MATALASCALLANDO: Verdaderas mentiras (a quien le caiga el guante)

“El más peligroso de todos es el pendejo demagogo porque cree que el pueblo es pendejo”. Facundo Cabral.

A veces, con el azoro que causan los ladridos, rebuznos y relinchos, cargados con las mentiras y la casaca de quienes creen que la panacea está a la ñurda falaz, pasamos a aclarar, sin especificar quiénes emitieron esos pujidos (usted los va a identificar facilito) de pescuezo arrugado y quemado por aguardiente y sahumerios, pasemos a la sala principal con algunos de ellos:

1.- “En Venezuela el ingreso per cápita es cuatro veces más que aquí”. ¡Qué mentiridad de mentira! ¡Falso! Barbaridad emitida por sesudo de mala suerte encaramado de chiripa en lo ambiental a medias. En aquel bello pero espoliado país los que ganan (que son poquitos) al año tienen un ingreso de menos de la mitad de lo que ganamos los hondureños. Aquí la inflación es de alrededor 10 por ciento, allá es de casi 10,000 por ciento. El que tenga ojos, que vea. (El líder de allá tiene la alfombra roja lista para recibir extraterrestres, por cierto).

2.- “Al pueblo lo que le interesa son los resultados”. ¡Falso de nuevo! El pueblo tiene hambre y sed de justicia, que se hagan las cosas correctas y como se debe. Ahí hay tres designados y uno de ellos debió quedarse con el gobernalle, mientras se gestionan nuevos hospitales con la Madre Patria, y no el asesor (pero no gestionan un aumento al presupuesto en Salud, ojo con eso).

3.- “Presidenta”. Término mal empleado del arrastre y la coba. Se debe decir (o escribir) “presidente”, sea hombre o mujer quien preside, ya que cualquier institución es un ente y no una “enta”. Por ejemplo, el participio activo del verbo “atacar” es “atacante”; el de “salir” es “saliente”; el de “cantar es “cantante” y el de “existir” es “existente”. El del verbo “ser” es “ente” que significa “el que tiene la identidad definitiva, el que es”, por eso quien detenta la acción de algo se añade a un verbo el sufijo “ente”, así que quien preside se llama “presidente” y jamás “presidenta”. Punto.

4.- “Socialismo democrático”. Falacia y contrasentido más grande que la Luna de octubre (dicen que es la más hermosa). Aquí es donde corcovea la mula. Si hacemos una disección concomitante, patente y batiente de ambos significantes veremos que sus significados son dispares, por ende, disparates cuando se juntan, algo así como Viruta y Capulina. Socialismo es el pleno intervencionismo del Estado en los medios de producción, en la propiedad, adueñándose de estos sin piedad ni remordimientos para usufructo de los que mandan, ¿cuál a favor del pueblo ni qué ocho cuartos? En cambio, democracia es la libertad de expresión, de movilización, de libre empresa y propiedad privada garantizada, sin invasiones de tierras, elecciones limpias, sin exabruptos de los que quieren hacer creer que son retrasados mentales, pero son más lisos que un bagre. Ojo con eso. Ambas expresiones son excluyentes entre sí, no son compatibles, de ahí la pájara pinta sentada en un verde limón.

5.- “¿No entendés que no hay dinero?” Relincho lanzado delante de humildes pobladores quien no tuvieron más opción que agachar la cabeza, tomarse un café y una autofoto con su caudillo y seguir bajando su producción de café y verduras en calles en mal estado ya que no se les puede construir un pequeño tramo de carretera. Pero, ¿y la Tasa de Seguridad?, ¿el SAR ya no recauda?, ¿y los préstamos blandos?, ¿y las gestiones en Iberia?, ¿’tonces?

Hay muchas más, pero estaremos ojo al Cristo para desvirtuar cada dolor referido. Sírvase pues y que le aclare las dudas.

Ing. Carlos Mata
[email protected]

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