Redacción. – Un equipo de científicos de la NASA ha advertido que este martes 22 de julio de 2025 podría registrarse uno de los días más cortos de la historia moderna, como resultado de un aumento sostenido en la velocidad de rotación de la Tierra.
Este fenómeno, aunque imperceptible para las personas en su vida diaria, tiene implicaciones importantes para los estudios sobre la dinámica del planeta.
Los expertos explicaron que entre el 22 de julio y el 5 de agosto se espera que la duración de un día se reduzca entre 1,3 y 1,51 milisegundos.
Este acortamiento ocurre por la posición actual de la Luna en su órbita, que en esta temporada se encuentra en un ángulo más pronunciado respecto al ecuador terrestre —entre 18° y 28°—, alterando la fuerza gravitatoria que usualmente actúa como freno en la rotación.
El efecto de la luna
El físico David Gozzard, de la Universidad de Australia Occidental, detalló que “la Luna actúa como una especie de freno de mano gravitacional. Sus mareas ralentizan la Tierra, pero cuando su influencia se aleja del ecuador, ese efecto disminuye y permite que el planeta gire un poco más rápido”.
Esta aceleración temporal es un recordatorio de cómo incluso pequeños cambios astronómicos pueden tener efectos medibles en nuestra rutina planetaria.
No obstante, los astrónomos recordaron que este fenómeno no debe confundirse con el llamado “día más corto del año” —que corresponde al solsticio de invierno en el hemisferio sur y ocurrió el pasado 21 de junio en lugares como San Pedro Sula—, ya que en este caso se trata de una cuestión de velocidad de rotación y no de duración de la luz solar.
Aunque la diferencia de tiempo es de apenas unas fracciones de milisegundo, los especialistas recalcan que estos cambios son importantes para mantener la precisión de los relojes atómicos y ajustar el tiempo universal coordinado (UTC).
La comunidad científica sigue atenta a estas variaciones, que forman parte de las complejas interacciones entre la Tierra, la Luna y el clima global.
Así, el 22 de julio podría marcar un nuevo récord en la historia de las mediciones del tiempo, confirmando que nuestro planeta no es un mecanismo estático, sino una esfera dinámica sujeta a las fuerzas del universo que lo rodea.


