La Inteligencia Artificial (IA) se ha convertido en una herramienta cada vez más presente en la vida cotidiana, utilizada tanto como fuente de consulta como para optimizar tareas laborales y académicas.
Sin embargo, un uso inadecuado puede exponer a riesgos significativos. Ante ello, ESET, líder en detección proactiva de amenazas, realizó una encuesta en Latinoamérica para comprender los hábitos de uso y brindar recomendaciones sobre seguridad y privacidad.
La encuesta incluyó a más de 1.000 usuarios de países como Venezuela, México, Colombia, Argentina, Perú, Guatemala, Chile, Ecuador, El Salvador, Uruguay, Panamá, Honduras, Costa Rica, Nicaragua, Bolivia, República Dominicana y Paraguay.
Entre los hallazgos más destacados, el 80% indicó usar IA (45% frecuentemente, 35% ocasionalmente), pero un 55% reconoció que no verifica siempre la información obtenida, lo cual representa un riesgo considerable.
Según Camilo Gutiérrez Amaya, jefe del Laboratorio de Investigación de ESET Latinoamérica, “los modelos de IA pueden entregar información certera, pero no están exentos de errores o sesgos.
Es clave contrastar la información con fuentes oficiales, especialmente en temas legales, financieros o de salud”. Además, alertó sobre técnicas como prompt injection, donde usuarios malintencionados manipulan respuestas para entregar información falsa o peligrosa.
Otro hallazgo relevante fue que el 40% de los encuestados comparte datos personales o laborales con la IA, aunque el 60% no revisa las políticas de privacidad.
ESET recomienda no ingresar contraseñas, datos bancarios u otra información sensible en chats de IA, ya que pueden almacenarse y usarse para entrenar futuros modelos. Revisar periódicamente configuraciones de privacidad también es crucial.
En cuanto a las percepciones sobre la IA, el 80% de los encuestados la ve positivamente, aunque un 43% considera que tendrá beneficios pero también riesgos.
Entre las preocupaciones más destacadas están fraudes y estafas (65%), deepfakes y fake news (47%) y falta de privacidad y recopilación de datos (45%).
Gutiérrez Amaya advirtió que “el cibercrimen aprovecha la IA para perfeccionar fraudes, phishing y estafas, incluso usando audios falsos que imitan voces reales”.
Sobre las deepfakes, citó datos del MIT que señalan que las noticias falsas tienen un 70% más de probabilidad de ser compartidas que las reales, lo cual abre puertas a campañas maliciosas.
En materia de privacidad, ESET destaca la importancia de conocer qué datos almacena la IA, si se comparten con terceros y con qué propósito. Esto es clave para reducir riesgos y proteger la información personal y laboral.
“El desafío es fomentar un uso más consciente de la IA, evitando compartir datos sensibles, verificando información y entendiendo las políticas de privacidad”, concluyó Gutiérrez Amaya.
La encuesta revela que la IA está cada vez más integrada en la región, pero aún quedan grandes retos en educación y buenas prácticas para garantizar un uso seguro.
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