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domingo, mayo 19, 2024

Liderazgo y subdesarrollo empresarial

“Para mejorar el rendimiento de la empresa -nos decía un veterano instructor de Franklin-Covey allá por 1999- se debe aplicar el efecto de las mandíbulas del cocodrilo: la superior para aumentar las ventas, y la inferior para bajar los costes; pero, eso solo es posible con un liderazgo empresarial de primer orden”.

En otras palabras, toda empresa que se precie de ser competitiva, con altos rendimientos productivos, deberá estar guiada por mentes preclaras que guíen a la gente a alcanzar los objetivos estratégicos que agregan valor. No existe otra razón en los negocios. Pareciera esto sacado de un texto de “management” moderno, pero no; es el reflejo de más de diez años de experiencia gerencial en la empresa privada, y el resultado de convivir dentro de la cultura empresarial en uno de los países más atrasados del continente.

Resulta que en la mayoría de las empresas privadas de Honduras, la falta de liderazgo de hombres y mujeres con la capacidad directiva para alcanzar un crecimiento sostenible es la nota discordante de la cultura organizacional, y quizás el punto álgido que explica, en buena parte, el atraso económico del país. Porque, debemos advertir, no todo es culpa de los políticos, también las organizaciones privadas adolecen de los mismos defectos que en el Estado y la política, a saber: discursos demagógicos, falta de visión a largo plazo, carencia de líderes, grupos privilegiados, grupos desatendidos, etcétera.

Nos costó entender esto del liderazgo, por más cursos que sacáramos con asesores de clase mundial, como Covey, INCAE o el “Tec” de Monterrey. Las cosas seguían igual o peor que en el pasado: mal servicio al cliente, pésima calidad, errores en los procesos, costos elevados, clima laboral de muerte y una alta rotación de cuadros altamente experimentados en sus respectivas especialidades.

El Olimpo nebuloso de los gerentes les impide a estos ver lo que acontece en el inframundo donde perviven los mortales, y también les obnubila la mente para ver lo que sucede en los mercados globales. Pero eso no es de extrañar. Hace 8 años tuve acceso a la estructura organizacional que empleaba Steve Jobs en Apple, y que seguramente sigue vigente. Ahí se puede apreciar en Google. Échenle una ojeada para que nos olvidemos de la vieja pirámide burocrática, militar y eclesial que impera en Honduras en pleno siglo XXI, era de las tecnologías de información y de la Cuarta Revolución Industrial.

Por cierto, ignoro cómo nuestras empresas van a lidiar con la competencia china en mercados altamente tecnificados y de altísimo valor agregado, donde sobresale la construcción de drones, trenes y telecomunicaciones. Ignoro cuál será nuestro papel de cara a las “Fábricas del futuro” de la UE y el “Internet Industrial” de los EEUU. Este temor lo comparto con las escuelas de negocios también.

Liderazgo es la palabra: liderazgo en conocimientos; liderazgo en servicios y liderazgo para atender a la gente de abajo. Los monopolios y oligopolios, así como el proteccionismo estatal nos han impedido forjar liderazgos empresariales, porque nadie pone a trabajar el ingenio en tiempos de vacas gordas. Pero los tiempos cambian y las circunstancias no siempre serán favorables.

No olvidemos: solo los grandes líderes de la historia sobreviven al paso del tiempo. Los demás están muertos.

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