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sábado, mayo 25, 2024

Las motos, las terribles motos

¿Alguna vez se ha preguntado la razón por la cual los motociclistas siempre parecen tener prisa? ¿Ganas de ir al baño? ¿Cita con alguien? ¿Huyendo de los cobradores?

 

Zigzagueando entre vehículos, subiéndose a las aceras, saltando la doble línea y adueñándose del espacio ajeno obligando al otro conductor a capearlos para no chocarlos de frente y matarlos.

Lo peor de estos casos, me decía un amigo, es que cuando pegan con tu carro te lo dejan lleno de sangre y pedacitos de huesos. Cruel pero realmente tiene mucha razón, la mayoría de los motociclistas son temerarios y creen que las calles y carreteras son pistas de carrera diseñadas para sus acrobacias suicidas.

Si la Policía de Tránsito aplicara el reglamento a las motos, imponiendo las multas de ley por sus frecuentes infracciones, el Estado tendría en poco tiempo suficientes fondos para cancelar la deuda externa y, sin duda, un superávit en el presupuesto nacional.

Pero no, en la calle reina la ley de las motos, ellos son los soberanos, los demás no tenemos alternativa que cederles el campo y ver cuántos aparecen en la lista de defunciones al día siguiente.

¿Por qué siempre tanta prisa, será que les urge llegar al cementerio? ¿Qué se necesita para tener una moto -honradamente desde luego, ya que todos los días son robadas al menos 8 las que nunca vuelven a aparecer-?, pero, para tener una moto legítima ¡sólo se requiere la prima, un aval y listo!

Así de fácil un muchacho irresponsable sale a la calle a demostrar a todos quién es el más macho, el más veloz y quién muere primero.

¿Qué se necesita para obtener una licencia para manejar moto -el 32 % las manejan sin ningún documento válido-?

Sólo se requiere un examen médico y otras cosas que, todos sabemos, se obtienen  en la calle sin ningún control sobre su exactitud y legitimidad.

Así, fácilmente, sale a jugarse la vida y la de los demás cualquier irresponsable sin ninguna preparación y sin conocimiento de las leyes de tránsito (de todas maneras, aunque las conozcan la gran mayoría no las respeta, así que, para efectos prácticos, da lo mismo).

Por otra parte, es justo reconocerlo, la moto es el principal medio de transporte nacional, el más barato, el más abundante y aunque técnicamente están diseñadas para dos pasajeros, a veces vemos familias o grupos de hasta 4 y 5 personas encima de ellas.

También son el principal medio de transporte de sicarios, ladrones de poca y alta monta y todo tipo de delincuentes, pero, con todo y eso son un mal necesario, es innegable.

¿Qué se puede hacer para tratar de poner un poco de orden en ese mundo salvaje?

En el aspecto de la seguridad del propio conductor yo recomendaría hacer obligatorio contemplar, en una sala especial, al menos una hora de vídeos con los peores accidentes de motos. Después de esto podría presentarse el testimonio de un par de lisiados en accidentes de motos para que relaten el cambio que sufre una persona que pierde una pierna, mano o queda desfigurado. En esta presentación deberían de ser acompañados por los hijos, esposas, madres o cualquier otra víctima indirecta de la irresponsabilidad al conducir.

¿Servirá de algo? No estoy seguro, pero creo que vale la pena tratar.

Después y antes de obtener finalmente el permiso, hacer un viaje (‘field trip’) a la sala de emergencias de hospitales, para que vean directamente, en vivo y a todo color, lo que sucede con la imprudencia y la irresponsabilidad.

A lo mejor no funciona del todo, pero si acaso logra cambiar la mentalidad de apenas un 10 por ciento, eso ya sería una ganancia, ¿no es cierto?

Pensémoslo bien, si nos llegan noticias de que en otro país están haciendo algo parecido, ¿verdad que -como sucede con las cárceles de Bukele- desearíamos que lo implementaran aquí?

Bien, eso es algo en lo que podemos ser los pioneros en el mundo y, sorprendentemente, en algo positivo.

Por otra parte, en Colombia y otros países han establecido el “Chaleco del Motociclista”, una prenda de obligatorio uso con un gran número de identificación en la espalda que pueda ser captado a simple vista cuando el conductor huye a toda velocidad. Ahí es requisito desde hace unos 18 años y funciona muy bien en la prevención y combate del crimen en moto (o motochorros, como les dicen en

Argentina).

El problema de las motos no se va a resolver solo, no mueren los suficientes diariamente como para pensar que su número se va a reducir, irá siempre en aumento.

Hay que hacer algo, ahí les dejo unas cuantas ideas prácticas.

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