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jueves, mayo 30, 2024

La cuarta ola y lo que queda…

Alvin Toffler (1928 a 2016 D.C.), fue un sociólogo norteamericano futurista, que tuvo la clarividencia de profetizar algunos eventos actuales, como la creación del internet, la ingeniería genética y la clonación, entre otras cosas… En relación con otros eventos no fue muy preciso… Lo que quiero hoy es recordarlo por su aportación …

Hace muchos años, leí un libro de Toffler titulado “La tercera ola”. En ese trabajo habla de “la etapa másimportante de transformación de la humanidad en la historia”, esa lectura me hizo plantearme innumerables interrogantes… Lamentablemente, la cuarta ola no llegó a escribirla y para entender la tercera, es preciso comprender las dos olas anteriores de Toffler. El libro también es importante para ver la sociedad post industrial y distópica en la que nos encontramos y que plantea tantos retos.

La primera ola: surge con la revolución agrícola, que va desde el año 8000 a.C., hasta el siglo XVII (1650 a 1750 d.C.), etapa en la que, se pasa de la agricultura al sedentarismo, se desarrolla el comercio, el trabajo y empieza la explosión demográfica. La navegación, el comercio y la edificación surgen como formas de organización de las sociedades nacientes. La población oscilaba entre “primitiva” y “civilizada”. La primera se caracterizaba por vivir en pequeños grupos y tribus, principalmente de la caza y pesca, la segunda, se caracteriza por trabajar principalmente para el desarrollo de la agricultura como un elemento primordial y sustitutivo de esas actividades; esto modificó para siempre la sociedad.

La segunda ola, según Toffler, acontece durante el siglo XIX con la revolución industrial. El desarrollo trae nuevas máquinas, nueva industria, la máquina a vapor, la imprenta en el Nuevo Mundo. El entorno social cambiaría de forma radical y, como consecuencia de ello, surgen los centros urbanos junto a las metrópolis, la máquina remplaza a la fuerza humana de trabajo en muchas actividades, aparece la producción en cadena, el ferrocarril, el automóvil y los barcos que cambiarán para siempre el modelo comercial mundial, inicia la explotación de recursos naturales para alimentar a la industria. Surge el concepto de productor y consumidor; la demografía se incrementa, debido a mejores condiciones de vida y todo se masifica. La sociedad se “uniforma” bajo los mismos sistemas de producción, el horario de trabajo pasa a formar parte del día a día de los empresarios, empleados y escuelas. El periódico, las noticias, la radio y la televisión terminan por hacer la comunicación masiva…

La tercera ola vendrá a moverse sobre el paradigma dejado por las primeras dos, el entramado social dará lugar a nuevos usos, costumbres e innovaciones tecnológicas a partir de los años 60 y 70 del siglo XX. La sociedad se va a plantear, superar las estructuras dejadas por la segunda ola. Surge la descentralización, la desmasificación y la personalización, como antítesis a la centralización a la masificación y a la despersonalización que dejó el sistema industrial.

La sociedad dará lugar a las familias monoparentales, unipersonales, uniones de hecho, relaciones sexuales diversas y estructuras familiares variopintas. Nace la cultura “sin hijos”. Uno de los males a combatir en la tercera ola, es el aislamiento de las personas… un mundo alineado y bombardeado por el consumo desmedido y la cultura de masas genera mucha soledad en las personas…

La dinámica de comunicación durante la tercera ola es la comunicación de varios a varios. Al igual que la producción, los medios se van desmasificando (algunos)… Existen infinidad de revistas especializadas en temas diversos; numerosos canales de televisión por cable, satelital y de internet agregado a “la capacidad de las computadoras de comunicarse”… todo esto hace que la comunicación esté personalizada y que el consumidor ya no se limite a asimilarla “tal cual viene” interactúa con ella; busca más y demanda más…

Alvin Toffler no escribió la cuarta ola, ¡en ella estamos inmersos!, siguiendo sus palabras… en cambio en 2006 publicó “La revolución de la riqueza” donde ofrece argumentos sobre los retos futuros; texto interesante y voluminoso.

En la cuarta ola actual… el hombre está perdido, ansioso y desorientado ante la vorágine de información existente, los medios de comunicación y la gran variedad plataformas, impiden al ciudadano hacerse una idea clara de la realidad. Parece que al sistema le interesa la “opinión única” en donde el resto de las opiniones…son “fake news, es decir, la relación con los medios masivos y la información peligran.

El concepto familia, se diluye, el de pareja se desvanece entre pantallas de computadoras y teléfonos celulares, las relaciones personales están trivializadas por las redes de “contactos” y “amigos” cibernéticos. La destrucción y creación del empleo por parte de la tecnología es una realidad con la que nos toca lidiar como ciudadanos; desde los primeros clics.

El ser humano se está fusionando con las máquinas a gran velocidad, los implantes médicos y microchips, están a la orden del día para crear el hombre ciborg; algo normal para algunos y hasta necesario… La inmortalidad ya se plantea como una posibilidad o al menos vivir muchos más años… El mercado laboral y el entorno social poco tienen que ver con el dejado por la tercera ola; parece que Toffler olvidó el efecto de las guerras y la lucha por los recursos naturales. La cosa es mucho más compleja de lo que parece. ¡Esperemos que la cuarta ola, nos permita encontrar nuestro norte en lo que queda de tiempo!

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