El gobierno de Estados Unidos advirtió este sábado que cualquier intento de anular de manera ilegal los resultados de las elecciones generales en Honduras tendría “graves consecuencias”.
A través del Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental, Washington señaló que “las voces de 3.8 millones de hondureños han hablado” tras la certificación oficial de los comicios por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE), y enfatizó que se opondrá a cualquier acción que busque desconocer la voluntad popular expresada en las urnas.
El pronunciamiento de Estados Unidos subraya que la violencia política no tiene lugar en un proceso democrático y destaca que “el pueblo hondureño merece una transición pacífica del poder”. Además, reafirma el respaldo de Washington al proceso electoral certificado por las autoridades locales.
El comunicado también expresa la disposición de Estados Unidos a trabajar con el presidente electo, Nasry “Tito” Asfura, en objetivos compartidos entre ambos países, enviando así una señal clara de reconocimiento y legitimidad internacional al nuevo gobierno hondureño.
.@WHAAsstSecty: Las voces de 3.8 millones de hondureños han hablado, y el Consejo Nacional Electoral ha certificado los resultados de las elecciones. Cualquier intento de revertir ilegalmente las elecciones de Honduras tendrá consecuencias graves. La violencia política no tiene… https://t.co/vwt197STic
— U.S. Embassy Tegucigalpa (@usembassyhn) January 10, 2026
La advertencia se produce en un contexto de alta tensión política en Honduras. Esta semana, el Congreso Nacional, presidido por Luis Redondo y con mayoría de la bancada oficialista del partido Libertad y Refundación (Libre), aprobó un decreto para realizar un recuento especial de las actas de las elecciones generales. La presidenta Xiomara Castro sancionó el decreto, que fue publicado en el diario oficial La Gaceta.
Tras la medida, la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA) expresó su preocupación por posibles acciones ilegales que podrían afectar la democracia, en medio de lo que calificó como un clima de tensión e incertidumbre política.
Con este pronunciamiento, Estados Unidos deja en claro su respaldo al proceso electoral y advierte sobre las consecuencias de cualquier intento de desestabilización del orden democrático en Honduras.


