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domingo, abril 21, 2024

El rey de los venenos

Ha sido uno de los medios más utilizados para fines criminales, de todos los tiempos.
Se trata de un metal común que se encuentra por todos lados en el medio ambiente; aguas subterráneas, océanos, suelo y aire, es uno de los elementos más frecuentes en nuestra corteza terrestre. Pero, en épocas del imperio romano y hasta el siglo XIX, el arsénico blanco (trióxido de arsénico) se podía conseguir de una manera muy fácil en el mercado, por ejemplo, ya que las mujeres le daban variados usos en sus rituales de belleza. Sin embargo, esa no era su única utilidad. Por aquellos tiempos era conocido como el Rey de los Venenos y el Veneno de los Reyes. La historia está repleta de anécdotas de envenenamiento por arsénico, desde los Borgia, los Medici, pasando por reyes británicos y franceses que aniquilaron o fueron aniquilados por este medio, son datos comunes de encontrar. Y es que este componente natural puede ser muy tóxico en su forma inorgánica y hasta letal, y por sus compuestos inodoros e insípidos es muy fácil consumirlo sin darnos cuenta.
Los malandrines de aquella época aprovecharon este hecho para hacer de las suyas y dárselo en excesivas cantidades a sus enemigos quienes sufrían la más terrible muerte ya que en grandes raciones (el cuerpo tolera hasta 10 microgramos pero para “otros efectos” la gente usaba desde 3 hasta 70 miligramos para “aderezar” las comidas) los efectos del arsénico en el organismo van desde dolores abdominales severos, diarrea, vómito, pasando por desorientación, delirio, calambres, temblores, finalizando en la muerte. Cuando la idea era matar lentamente entonces se suministraba pequeñas cantidades del semimetal en las bebidas y comidas de los pobres incautos.
Aún en nuestros días, muchos historiadores aseguran que así fue como sus adversarios se “deshicieron” de Napoleón Bonaparte ya que éste desarrolló después de varios años un cáncer gastrointestinal que es uno de los tantos efectos de su consumo prolongado.
Un caso muy sonado fue el de la doméstica francesa Helene Jégado quien después de una larga carrera de robos y asesinatos, luego de haber trabajado en 12 ciudades y envenenado a 36 personas (hombres, mujeres y niños) fue descubierta, enjuiciada y condenada a morir en la guillotina en 1852.
Todo este desastre se terminó luego de que en 1836 el químico británico James Marsh desarrollara una prueba que detectaba minúsculas cantidades de arsénico tanto en los alimentos como en restos humanos. Además, en nuestros tiempos las cosas ya no son tan sencillas (como encontrarlo en el supermercado y llevarlo a casa). Aunque tampoco es un imposible.

Emy James
Emy James
Emy James, psicóloga y Máster en Educación, escritora a nivel profesional. Trabaja en teatro y radio y es también docente.
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