Por: Otto Martín Wolf

Cómo fue posible que Hernán Cortés, con un pequeño grupo de soldados (600 españoles y varios miles de nativos) logró la conquista de México, aproximadamente 100.000 guerreros Mexicas (Aztecas). Una serie de factores, incluyendo rivalidades entre diferentes tribus, traiciones y hasta el amor tuvieron mucho que ver.
Pero, sobre todas las cosas, quizá el factor más importante en todo eso fue que los Aztecas habían esperado el regreso de su dios -Quetzalcoatl- durante mucho tiempo. Los españoles traían armas de fuego, rudimentarias pero desconocidas para ellos, montaban caballos, que no existían ahí, el color de la piel y ojos, rostros con barbas; todo eso les hizo creer que la profecía se había cumplido.
Cuando se dieron cuenta de que su dios (como casi todos los dioses) estaba más interesado en el oro que en otra cosa, ya era tarde, su civilización había sido condenada a desaparecer, lo que en efecto ocurrió. En Sudamérica Viracocha, dios y creador de todas las cosas, ofreció regresar; quizá algunos de los descendientes más fanáticos aún lo están esperando, vaya usted a saber!
Entre el montón de farsantes que a lo largo de la historia se han aprovechado de la ignorancia y la superstición están los profetas tecnológicos 5.0, son unos que dicen que los dioses del pasado en realidad fueron extraterrestres
Lo peor de todo, es que hay bastantes que les creen. No es difícil de entender las razones por las cuales “los regresos” son tan exitosos, la mejor forma de mantener “vivo” a un dios y con ello conservar seguidores es ofreciendo un regreso y, también, la vida eterna! Mahoma, único profeta del Islam ofreció volver, de eso hace más de mil años, la gente sigue esperando.
Lo mismo sucede con los dioses egipcios de la antigüedad, los cuales regresan periódicamente en películas y series de televisión, pero nada más.
Siempre cito la magnífica novela de Rudyard Kipling “El hombre que sería rey”. Cuenta algo muy parecido a lo que sucedió a los Aztecas, pero a quien esperaban era a su dios -Alejandro Magno, allá en las tierras perdidas de Afganistán.
Las vicisitudes de los aventureros que suplantaron a ese dios son muy parecidas a lo que ocurre ahora cuando alguien dice que es Cristo o que, al estilo Moisés, puede partir las aguas, generalmente van a dar a los manicomios, ahí hay cristos y profetas a montones.
Constantemente leemos rótulos que dicen Cristo viene y escuchamos a fanáticos religiosos gritarlo en plazas y parques a todo pulmón, en muchos casos ayudados por potentes equipos de sonido.
Al igual que con todos los dioses que lo han ofrecido, me pregunto cuánto más van a esperar, será que dos mil y pico de años no son suficientes para comprender el plantón. Pero hay otros que han esperado más, en India hay uno -Indra, también creador de todo – al que aguardan desde hace tres mil quinientos años.
Le rezan todos los días, respetan su culto y creen que ya mañana mismo estará de regreso, vale que ahí les gusta mucho estar sentados. Y están los que creen en una cosa llamada los Anunnakis, dioses venidos del planeta Nibiru, quienes plantaron la vida y civilización en la Tierra, prometiendo regresar.
La mente humana es capaz de inventar cualquier mito -incluyendo planetas- y, tristemente, también es capaz de creerlo. Yo no creo en ninguno de los 350 mil dioses -o más- que han existido en la Tierra. Supongo que usted no cree en 349.999, sólo en el suyo. Usted es ateo para 349.999 dioses y yo para 350.000; estamos a sólo un dios de diferencia de creer o no creer en lo mismo
Tampoco creo en la venida de extraterrestres en el pasado, aunque no lo descarto, lo único es que prefiero el método científico que reclama pruebas. Ante extraterrestres y todas las profecías sobre regreso de dioses son necesarias pruebas y esas, hasta el momento, no existen.
Lo que sí hay a montones son vividores de la fe y la ignorancia, en las grandes religiones e iglesias y también en las pequeñas. Farsantes que ofrecen vida eterna, perdón, salvación y todo lo que la gente quiere oír, porque eso es lo que les permite ganar dinero; es un producto que sólo entregan cuando uno muere
Si se tratara de otra cosa y no del “alma”, con seguridad las autoridades intervendrían para evitar que la gente fuera estafada. Cambiará este comentario las cosas? Noup, desde luego que no! Quizá sirva para que algunos y sólo por un momento, abran los ojos, pero nada más
Luego todo volverá a la normalidad de su fe. Algo más: Todas las religiones dicen que su dios es el único verdadero y, sabe qué, todas tienen razón.



