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jueves, julio 25, 2024

¡El día que no vendí nada!

Enrique Zaldívar
2050 Comunicaciones  

“Todos los días me toca resolver algo”, me dijo un día un emprendedor. Y es que, muchas veces queremos mostrar solo la parte gloriosa de lo que es un emprendimiento.

No me cabe duda que eso sirve para inspirar a otros, pero también para inspirarse uno mismo y ver que, de una manera u otra, estamos avanzando en lo que nos hemos propuesto. Pero “hay días”, si no muchos días, en que la vida del emprendedor es un poema.

Como el día en que te das cuenta de que no vendiste nada, o bien, que ningún cliente se detuvo en tu mostrador. O bien, ese día no hubo facturación alguna que sumase a la cuota. Eso no significa que la luz, el alquiler, o la planilla nos va a hacer espera entendiendo que ese día no hubo venta.

Pero es en estos días, donde nos damos cuenta, como emprendedores, de qué estamos hechos. Y le comparto algunas enseñanzas que me han dado, y espero le sirvan a usted.

Lo primero, sepa que eso puede ocurrir. Lo que no debe convertirse es en un patrón, es decir, factores como mal clima, no han pagado quincena, hubo alto tráfico y mil cosas más pueden sumarse a la causa para que usted tenga un día de cero ventas. Pero dos, tres días, así no sean seguidos, pero si los tiene, sí debe ser un foco de atención.

Si usted descubre que, efectivamente, algunos días tiene en cero, debe cambiar de actitud, lejos de deprimirse, casi debe pensar en la manera de “reabrir” su negocio.

Este término asusta mucho a los emprendedores, pero es algo que aprendí durante la pandemia. Los negocios deben “reabrirse” las veces que sean necesarias, porque no es cuestión de que haga un cierre o inaugure nuevamente. Reabrir, es buscar la clave del porqué lo hizo en un inicio, y le vuelva a poner la pasión, el entusiasmo, la dedicación que le puso cuando usted abrió.

¡Con qué sonrisa atendía al principio! Usted buscaba promocionarlo porque sabía que debía hacerse de clientela, hacía sus mini vídeos para sus redes sociales diciéndoles que ¡ya abrió!, y lo visiten. Pues bien, todo eso, retómelo como si fuera el principio.

Sencillamente nos acomodamos y dejamos de hacerlo, perdiendo así el interés de nuestra clientela. Lo otro muy importante es: vuelva a enfocarse en las ventas. Muchas veces nos olvidamos de ello, resolviendo tantas cosas, haciendo tantos mandados y nada de eso servirá si no hay ventas.

¡Jamás se olvide de vender! Es su prioridad, como emprendedor. Y por último, y no menos valioso, siempre tenga una razón del porqué visitarlo de nuevo. Lo que popularmente conocemos como un gancho.

Recuerde que cliente no es el que compra. Si no el que recompra, una, y otra y otra vez. Para lograr esa frecuencia, es necesario tener un motivo del porqué nos visiten y allí es donde debemos aprender a escuchar las necesidades de ellos y brindarles productos o atenciones que los hagan volver.

El día que usted no venda nada, tómelo como una radiografía. No como una nota final. Pero sí, es un síntoma de que no estoy conectando con mis clientes. Allí es donde le daría de bono, que si el cliente no llega ¡vaya tras él!, dele una llamada a esos que le compraban y dígales que tiene producto nuevo.

O bien, si les encantó lo que compraron en su momento y que tiene más. El día que no venda nada, simplemente debo tomarlo como una verdad: Me desenfoqué de las ventas. ¡Y vuelva a retomarlo!

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