En plena temporada de calor, el aire acondicionado se convierte en un aliado indispensable. Sin embargo, muchos desconocen una función clave que puede ofrecer confort sin disparar el consumo eléctrico: el modo “Dry” o deshumidificación.
Este modo, representado generalmente por una gota de agua en el control remoto, no enfría el aire de forma agresiva, sino que extrae la humedad del ambiente, mejorando significativamente la sensación térmica.
Ideal para zonas costeras o con clima húmedo, el “modo Dry” convierte un ambiente bochornoso en uno mucho más respirable.
El funcionamiento es simple pero eficiente: el equipo absorbe el aire, condensa el vapor de agua mediante un evaporador, y devuelve aire más seco.
Aunque la temperatura no cambie mucho, la reducción de humedad mejora la percepción térmica, haciendo que un ambiente a 26 °C se sienta mucho más fresco.
Además de brindar comodidad, este modo ahorra energía, ya que el compresor —la parte que más consume— funciona de forma intermitente. Al no estar enfriando constantemente, se reduce el gasto eléctrico considerablemente.
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Activar el “modo Dry” es fácil. Solo hay que buscar el ícono de la gota en el control, ajustar la temperatura entre 24 °C y 26 °C, y asegurarse de que el aparato no esté bloqueado por cortinas o muebles. Una correcta ventilación mejora el proceso de deshumidificación.
Expertos recomiendan no abusar de temperaturas demasiado bajas. Mantenerse en la llamada “zona de confort” no solo garantiza bienestar, sino que alarga la vida útil del equipo y ayuda a cuidar el bolsillo.
En resumen, el modo Dry es el gran truco escondido del aire acondicionado que pocos usan… y muchos agradecerán conocer.


