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miércoles, septiembre 9, 2026

Sequía amenaza la seguridad alimentaria de 1.9 millones de hondureños

La crisis provocada por la sequía asociada al fenómeno de El Niño mantiene en alerta a Honduras. La directora regional del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (PMA), Lena Savelli, advirtió que el número de hondureños expuestos a inseguridad alimentaria aguda podría aumentar hasta 1.9 millones como consecuencia del deterioro de las condiciones climáticas.

Savelli se desplazó este miércoles al sur del país para conocer directamente los efectos de la falta de lluvias sobre las comunidades rurales y los pequeños productores, particularmente en los departamentos de Choluteca y Valle.

Según la estimación expuesta por la funcionaria, antes del agravamiento de la sequía unas 1.4 millones de personas ya se encontraban en situación de inseguridad alimentaria. El impacto de El Niño podría elevar esa cifra en aproximadamente medio millón de personas.

La preocupación se concentra especialmente en las zonas rurales, donde las pérdidas agrícolas reducen los ingresos de las familias y dificultan el acceso a alimentos. En comunidades visitadas en el sur, productores reportan pérdidas en las primeras siembras y advierten que la ausencia de lluvias durante septiembre podría comprometer también los cultivos de postrera.

El panorama coincide con las advertencias internacionales del PMA. La organización informó en agosto que El Niño se está intensificando y que sus efectos sobre las precipitaciones, las temperaturas y los ciclos agrícolas podrían prolongarse hasta 2027. Sus análisis prevén que el fenómeno podría empujar a al menos 49 millones de personas adicionales a una situación de inseguridad alimentaria aguda a nivel mundial.

Ante este escenario, el PMA ha insistido en la importancia de actuar antes de que las pérdidas agrícolas y la reducción de ingresos se conviertan en una emergencia humanitaria mayor. La organización y la FAO han promovido medidas anticipatorias que incluyen asistencia en efectivo, semillas resistentes a condiciones climáticas adversas, protección del ganado, almacenamiento de agua y apoyo técnico para los agricultores.

En Honduras, el PMA ya mantiene programas dirigidos a las poblaciones más vulnerables mediante transferencias monetarias, asistencia alimentaria y apoyo a los sistemas de protección social. La organización identifica al cambio climático, la pobreza y el acceso limitado a servicios básicos entre los factores que contribuyen a la inseguridad alimentaria del país.

La respuesta, sin embargo, no se limita a la entrega de alimentos. El organismo internacional considera fundamental fortalecer la capacidad de los pequeños productores para enfrentar futuras sequías, mejorar los sistemas alimentarios y ampliar programas sociales que permitan proteger a las familias durante períodos de crisis.

Uno de los mecanismos considerados estratégicos es la alimentación escolar, debido a que proporciona una red de protección para niños y familias vulnerables y puede contribuir a sostener el acceso a alimentos durante períodos de dificultades económicas.

El impacto de la sequía también plantea desafíos para la próxima temporada agrícola. Si las precipitaciones no se recuperan oportunamente, los agricultores podrían enfrentar nuevas pérdidas y una reducción de las cosechas, aumentando la presión sobre los precios y el acceso a alimentos.

La visita de Savelli al sur de Honduras busca precisamente conocer de primera mano estas necesidades y fortalecer la coordinación entre organismos internacionales, autoridades nacionales y comunidades afectadas.

El PMA sostiene que la respuesta temprana resulta fundamental para evitar que una crisis climática termine convirtiéndose en una crisis alimentaria de mayores dimensiones. El desafío para Honduras será proteger a las familias más vulnerables mientras se implementan medidas de largo plazo que permitan a los productores adaptarse a un escenario climático cada vez más incierto.

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