Las deportaciones masivas de hondureños comienzan a encender las alarmas no solo por su impacto humano, sino también por las consecuencias económicas que podrían generar en miles de hogares que dependen de las remesas enviadas desde el extranjero.
Así lo advirtió el Foro Social de la Deuda Externa y Desarrollo de Honduras (Fosdeh), que alertó sobre la vulnerabilidad de la economía nacional ante el incremento de retornos forzados.
El investigador del Fosdeh, Mario Palma, señaló que el fenómeno migratorio debe analizarse más allá de las cifras de deportados, ya que está estrechamente ligado a factores como pobreza, desempleo, protección social y sostenimiento familiar.
Según el analista, cada hondureño deportado representa una posible reducción en los ingresos de familias enteras que utilizan las remesas para cubrir necesidades básicas como alimentación, salud, educación y vivienda.
“El impacto de las deportaciones en Honduras trasciende el ámbito migratorio y golpea directamente la economía de miles de familias hondureñas”, expresó Palma, al insistir en que el debate público debe centrarse también en las repercusiones sociales y económicas del problema.
El investigador recordó que uno de cada cuatro hogares hondureños depende del dinero enviado desde el exterior, en un contexto donde más del 60 % de la población vive en condiciones de pobreza. Además, destacó que las remesas representan más del 25 % del Producto Interno Bruto (PIB), consolidándose como uno de los principales pilares de la economía del país.
Datos del Banco Central de Honduras (BCH) revelan que entre enero y marzo de 2026 ingresaron al país 3 mil 29.1 millones de dólares en remesas familiares, lo que representa un crecimiento del 15 % en comparación con el mismo período de 2025. El incremento equivale a 394.7 millones de dólares adicionales.
Estados Unidos continúa siendo el principal origen de las remesas que recibe Honduras, aportando aproximadamente el 85 % del total. En ese país residen cerca de 1.8 millones de hondureños, entre migrantes con estatus regular e indocumentados.
España figura como el segundo país emisor de remesas con alrededor del 9 %, mientras que Alemania, Canadá, Costa Rica, Italia, México y Panamá aportan conjuntamente el 6 % restante.
El BCH también detalló que las madres hondureñas son las principales receptoras de remesas, concentrando cerca del 40 % de los beneficiarios. Asimismo, indicó que el 86 % de esos recursos se destina al consumo y necesidades esenciales, principalmente alimentación, salud y educación.
Aunque Honduras cerró 2025 con una captación histórica de 12 mil 212 millones de dólares en remesas familiares, las proyecciones para 2026 reflejan incertidumbre ante el aumento de las deportaciones y las políticas migratorias más estrictas en Estados Unidos.
Las cifras oficiales indican que en los primeros 120 días de 2026 fueron deportados 15 mil 400 hondureños, equivalente a 129 retornados diarios o una deportación cada 11 minutos.
El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) también manifestó preocupación por la falta de una respuesta integral del Estado para atender a los migrantes retornados y facilitar su reinserción económica y social.
De acuerdo con los registros del organismo, 14 mil 17 hondureños fueron deportados desde Estados Unidos, representando el 91 % de los casos reportados este año. A ellos se suman mil 356 retornados desde México y 76 desde Guatemala.
Entre los deportados se contabilizan además mil 265 niños, 251 niñas, mil 432 mujeres y 12 mil 481 hombres, evidenciando el fuerte impacto social y familiar que continúa dejando la migración en Honduras.
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