La ciudad de Gracias vivió este jueves una jornada marcada por un repentino cambio climático que dejó daños materiales y momentos de tensión entre la población, luego de que fuertes vientos y una intensa tormenta azotaran la zona tras varias horas de intenso calor.
Durante gran parte del día, las temperaturas superaron los 30 grados centígrados, en un ambiente sofocante propio de la temporada de verano. Sin embargo, la tranquilidad cambió drásticamente en cuestión de minutos cuando el cielo comenzó a oscurecerse y ráfagas de viento de gran intensidad comenzaron a golpear distintos sectores de la ciudad.
Vecinos describieron el fenómeno como inesperado y aseguraron que los vientos alcanzaron una fuerza inusual, provocando alarma entre comerciantes, conductores y familias que transitaban por las calles del casco histórico.
Uno de los sectores más afectados fue el sistema eléctrico. Varias estructuras del tendido energético colapsaron debido a la fuerza del viento, dejando cables expuestos sobre calles y avenidas, situación que representa un peligro para peatones y conductores.
Asimismo, negocios ubicados en áreas turísticas y comerciales reportaron pérdidas materiales, especialmente cafeterías y restaurantes con mobiliario al aire libre. Sombrillas, mesas y sillas fueron arrastradas por las ráfagas, mientras clientes y empleados buscaban refugio ante la tormenta.
Los cuerpos de socorro y autoridades locales hicieron un llamado a la ciudadanía para mantener la precaución, evitar zonas con cables caídos y reportar cualquier estructura dañada que pueda representar un riesgo.
Tras el paso del fenómeno, habitantes de la ciudad comenzaron labores de limpieza y evaluación de daños, mientras las autoridades continúan monitoreando las condiciones climáticas para prevenir nuevos incidentes.


