“ESOS últimos editoriales –mensaje de una ilustrada amiga– que ha escrito, son exquisitos. Se salen de la monótona perorata que se escucha todos los días en las noticias. Si no es saturación de toda esa basura que nos mandan en los WhatsApp, sacada de las redes sociales, ya que ahora nadie gusta de platicar, solo compartir memes, videos sarcásticos y changoneta, es escuchar en los noticieros la misma “última hora” escandalosa de todos los días que, desde que uno se levanta, le ponen los nervios de punta”.
“Así que, si a solicitud de otro lector del colectivo usted nos regala, en forma de cuento, este bello editorial “¿La Cosecha?”, si no es mucho pedir, cuente la historia en esos versos que acostumbra”. Unas décimas –sugiere Winston– como prólogo de este editorial:
“De tanto moler el tema/ hasta sacar zumo al limón/ aburre la repetición,/ la cobertura extrema/ sin solución al problema./ Es reclamo de razón:/ que en medio de confusión/ y de tanto ruido vano,/ busca el alma del humano/ otro pan, no reiteración./ No se evade la verdad,/ ni se oculta la tormenta,/ mas el pueblo se alimenta/ también de serenidad./
La terapia es claridad,/ un suspiro que reposa,/ paz interna, verso o prosa,/ no del grito ni de bulla,/ ni necedad del que aúlla;/ quiere escuchar otra cosa./
(El Sisimite propone redondear lo de la buena y la mala hierba, en redondillas Sor-juanescas: “Si sembráis la desconfianza/ no esperéis más que sospecha/ ya que nunca la cosecha/ os dará paz y esperanza./ Sembradores de cizaña/ que acompañáis con intrigas/ mala hierba las espigas/ de la ruin y peor calaña./ Con teorías de conjura/ predicáis como profetas,/ dándole al pueblo recetas/ de embuste y de amargura./ Hacen bulla las pitoretas/ con su ruido de cizaña,/ no creáis que al pueblo engaña/o vaya a caer en tretas”).
(Winston continúa la conversación pero él prefiere las décimas: “Con micrófonos prendidos/ siembran sospechas y dudas,/ inventando; como Judas/ complotando los bandidos/ vaya atajo de mal nacidos./ Disfrazando la verdad/ riegan lodo y suciedad/ pero el rumor ruin y mezquino/ no tiene sostén genuino/ en ninguna sociedad./ No cultivan la confianza,/ ni la fe del ciudadano;/ juran Su nombre en vano/ matando toda esperanza/ piensan que su ruin labranza/ será trigo en el granero/ mas la siembra del majadero/ que su mentira acaricia/ solo cosechará malicia/ ningún futuro certero./
El que siembra mala hierba/ con intriga y desconfianza,/ contamina la labranza/ con la espina que lo enerva./ La cizaña nunca sierva/ para el pan del pueblo fiel;/ crece capciosa, pero es cruel,/ pues su tallo hace daño:/ no es promesa, es engaño/ acre amargura de la hiel./
No siembres mala cizaña,/ creyendo es ajeno el huerto/ el mal regresa cubierto/ de la misma artimaña./ Cultiva confianza, no saña,/ riega trigo de la verdad,/ pues solo la honestidad/ dará pan en la cosecha;/ una sociedad desecha/ pierde toda oportunidad”).


