La comunidad católica del sur de Honduras se congrega este jueves en Choluteca para dar el último adiós a monseñor Teodoro Gómez Rivera, obispo de la Diócesis de Choluteca, cuyos restos son acompañados por sacerdotes, religiosas, familiares y cientos de feligreses.
Las honras fúnebres se desarrollan después de que sus restos fueran repatriados desde España y trasladados hasta la ciudad de Choluteca. Durante el velatorio, los fieles han participado en misas, momentos de oración, cantos y el rezo del Santo Rosario.
El cuerpo del obispo llegó a Honduras la noche del martes 6 de octubre por el Aeropuerto Internacional Palmerola. Posteriormente, el cortejo se trasladó hacia Choluteca, donde comunidades enteras salieron a las calles para acompañar el recorrido, incluso bajo la lluvia y durante horas de la noche.
La despedida tiene un significado especial para la Diócesis de Choluteca, debido al profundo vínculo que Gómez mantuvo con esta región. Nacido el 7 de mayo de 1963 en El Banquito, Choluteca, desarrolló buena parte de su trayectoria sacerdotal en la zona y ocupó diferentes responsabilidades pastorales antes de llegar al episcopado.
En enero de 2023, el papa Francisco lo nombró obispo de Choluteca y tomó posesión canónica en abril de ese año. Con este nombramiento se convirtió en el primer hondureño en ocupar la titularidad de esta diócesis, después de una sucesión de obispos misioneros canadienses.
Además de su servicio al frente de la diócesis sureña, Gómez ejercía como vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Honduras para el período 2025-2028. También había desempeñado temporalmente la responsabilidad de administrador apostólico de la Diócesis de Danlí.
Su muerte ocurrió el 28 de septiembre en Madrid, España, cuando realizaba una escala durante el viaje hacia Roma para participar en la visita ad limina Apostolorum de los obispos hondureños. El fallecimiento generó muestras de pesar entre las comunidades católicas de todo el país.
Tras las ceremonias de despedida, los restos de monseñor Teodoro Gómez serán sepultados en la propia Diócesis de Choluteca, donde continuará su memoria entre las comunidades a las que sirvió durante décadas.
La Diócesis y sus feligreses despiden así a quien fue su pastor con oraciones y muestras de gratitud, mientras la Iglesia Católica deberá definir, conforme a sus procedimientos, quién asumirá posteriormente la conducción de la diócesis sureña.


