lunes, 6 febrero 2023

Polémicas servidas

Da la impresión que nuestra democracia (débil de por sí) quiere entrar en un proceso de lisis (autodestrucción) por tantas polémicas estériles que se dan a todo nivel desde los tres poderes hasta la más recóndita institución descentralizada, llevándose de encuentro a algunas alcaldías. Nos atrevemos a pensar que eso de polemizar se confunde con la discusión de altura, pero, ¿cómo diferenciarlas?, sencillo… por sus frutos, por las consecuencias que conlleva un diálogo que, aunque no se esté de acuerdo entre los interlocutores, sea de provecho y que se ejecuten las buenas ideas que se manifiesten. Solo la democracia permite el funcionamiento de este método de siembra y cosecha de bienestar.

Se gastarían ríos de tinta o infinitos pixeles para enumerar tantas incoherencias verbales lanzadas a manera de escupitajos en los rostros de aquellos con quienes no se comulgan las ideas y se prefiere atacar a la persona que al pensamiento o fórmula en sí. Una de esas polémicas y que más parece que están jugando a ver quién suelta más de esas famosas bombas yucatecas, propias del folclor mexicano, para avergonzar al otro, entre el vicepresidente de la república y el asesor de la Presidencia, en función de la negativa de este último en permitir la participación al primero en la construcción de las impostergables represas para proteger el Valle de Sula. Y así sucede en el ministerio de Salud donde el titular de esta cartera ministerial más se dedica a abochornar a sus mismos colegas que poner atención de quienes bien le estiman y le dan sanas recomendaciones, diciéndolo paladinamente este señor peca de soberbia y mala educación incluso al pretender humillar a la directora del Hospital de El Tórax en la capital.

Sin hacer más comentarios de muchos más en el presente ejercicio gubernamental, debemos reconocer que a pesar que algunos temas (escasos, por cierto) son bien manejados como las rebajas a los combustibles de manera oportuna, de la buena actitud e interés de poner en práctica su teoría de cómo debe manejarse la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) donde la tesis esgrimida –con ciertos aires de patriotismo populista- es que el Estado es el que debe manejarla y usufructuarla “en favor del pueblo”, pero así ha sido siempre y mire cómo está la empresa eléctrica, donde otros sugieren que debería ser privatizada, pero eso ya es otro tema.

Mientras se desperdicia tanta energía en abuchearse unos con otros, cosa que uno puede entender entre personas de bajo nivel educativo (que no de escolaridad, hay personas que no saben leer y escribir y son más educados y respetuosos que cualquiera) y sin principios o valores, pero entre dignatarios como los antes apuntados, es imposible no dejar de sentir vergüenza ajena donde desde afuera no nos dejan de ver con recelo debido al comportamiento de quienes hacen changoneta de sus altas investiduras.

Honduras necesita diálogo con entendimiento mutuo, no tirar al suelo las ideas de otros, se debe detener el método de insultar enseñado por la izquierda radical con los manuales de guerras de baja intensidad, donde se ataca a las personas donde todos sabemos que tenemos fortalezas y debilidades, y no se debate la idea con otra idea dada la poquedad mental y un bajo desarrollo del sistema nervioso central. Honduras quiere sembrar semillas de paz y cosechar frutos abundantes de prosperidad.

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