Deuda externa - El País

Deuda externa

17 abril, 2019 | 5:10 am | Editorial
Deuda externa

Una de las tareas pendientes del Estado es el pago de la deuda externa que lleva un comportamiento díscolo si queremos decirlo así debido a variables inelásticas que vienen desde afuera, es decir, son factores externos los que impiden el paso hacia el logro del pago de la misma. Según el informe del Departamento de Gestión de Deuda y Riesgo de la Secretaría de Finanzas, al 31 de diciembre de 2018, el saldo de la deuda externa de la Administración Central de Honduras, alcanzó un saldo insoluto de US$6,961.5 millones, lo que representó un aumento de pasivos en un 2.68% respecto al Cuarto Trimestre del año 2017, lo que a su vez equivale a un 29.5% del PIB.

Trataremos de ir por pasos. Si bien no caemos en una alerta roja por incapacidad de pago, dado que Moody’s establece estos parámetros, quedamos en el rango B1 o “estable”. Sin embargo, lo que debe ocupar a nuestros economistas y a los mejores hombres y mujeres de nuestra patria es cómo regular el asunto del servicio de la deuda. Solo para formarnos una idea, el país mantiene una deuda que representa el 48.3% del PIB, aumentando desde 39% en 2016, con una diferencia de 9.3%.

El verdadero esfuerzo debe ir en mejorar la productividad. No podemos mejorar sin ser más competitivos y esta característica se logra con mano de obra especializada, una mínima oscilación en la tensión o voltaje, sea de alta o baja perturbación, en el servicio eléctrico dando por entendido que éste es de excelente calidad e ininterrumpido con precios (valga la redundancia) competitivos en la región. Con excelente red logística de materias primas, que es un asunto al cual el actual Gobierno le está apostando, con transporte seguro de personas para que los empleados y colaboradores no corran riesgos, con esquemas de salud y educación con tendencia a la mejoría. Otro factor son las tasas impositivas con reglas claras y que fomenten la productividad de índole nacional. Son apenas unos cuantos ingredientes para poder lograr un estándar más positivo y poder ir saliendo de esta pesada carga que es un factor muy peligroso porque esto puede llevar a ser manipulado por oportunistas políticos llevando agua a su molino y hacer florecer discursos populistas.

Como población debemos ser exigentes en primer lugar con nosotros mismos e ir encontrando soluciones desde el ejercicio de vecinos en nuestras comunidades volviéndolas auto sostenibles e independientes en la toma de decisiones.  La deuda a nivel micro o macro son obstáculos que detienen el desarrollo de cualquier entidad o país y de manera axiomática podemos argumentar que los países no crecen con un endeudamiento severo, por lo cual su deuda se incrementará inexorablemente y se convertirá en una restricción financiera permanente que ralentiza el crecimiento económico. Bajo esas condiciones, la deuda se convierte en un problema que exige una solución política para erradicar esa restricción financiera. Pero, en nuestro país, ¿cuáles pueden ser esas “soluciones políticas”? Esa es una pregunta que deben ir evacuando con sapiencia las nuevas generaciones, acerca de cómo resolver todo esto sin sacrificar a los de siempre, sin “daños colaterales”. Esperamos pues, que se tomen las decisiones correctas, procurando disminuir el endeudamiento por nosotros mismos y por las futuras generaciones.

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