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martes, junio 18, 2024

¿Y SI LO VOLVEMOS A PENSAR? ¿Determinado?

El ser humano es un animal racional, capaz de vencer sus propios instintos, cuando lo quiere, usando la razón”. Julcao.

Julio C. Aguilar
Máster

El análisis de las acciones adoptadas por Judas Iscariote, como discípulo de Jesús de Nazareth, es relevante, porque a través de la historia y más aún en la actualidad, encontramos personajes que se comprometen en partidos políticos, en empresas, grupos religiosos, comerciales deportivos, científicos, etc., donde se precisa de una unidad granítica para obtener los objetivos planteados, superando a la oposición, que siempre va a existir;  por diversas razones, estos individuos se desentienden de los compromisos contraídos,  adoptando posiciones personales o sectarias, en contra de lo que fue la razón de ser de la empresa emprendida en un inicio.

Una primera explicación de este comportamiento lo proporciona una doctrina filosófica conocida como determinismo. Las personas y las instituciones, en cuanto a su forma de pensar y actuar, están determinadas por una causa, que irremediablemente les conduce a una consecuencia, sin que exista la más mínima posibilidad de variar el resultado. Esta consecuencia, se convierte en causa y así la cadena causa-consecuencia se hace infinita, sin poder detenerse.  Observamos este principio en algunas instituciones y familias “acomodadas” de nuestro entorno. Muchas de ellas se hicieron de fondos cuantiosos de forma fraudulenta y aunque han acumulado bienes que les pueden permitir vivir holgadamente por el resto de sus días, siempre están enredadas en algo ilícito, en la corrupción, con el fin de incrementar sus haberes, sin poder detenerse. Están determinadas irremediablemente. Le sucedió a Judas, tenía suficiente con lo que se depositaba en la bolsa que él administraba, pero no pudo detenerse, por querer tener más, llegó hasta vender a su maestro.

El determinismo sostiene que la vida está regida o está fuertemente determinada por circunstancias que escapan al control humano, de modo que nadie es responsable, en última instancia, de lo que hace o deja de hacer. En este tenor, Judas no es responsable por sus acciones, algo superior a él lo determinó sin posibilidades de oponerse. Y lo mismo pueden decirse de las personas e instituciones que delinquen “legalmente” en nuestro medio.

Otra explicación es proporcionada por el determinismo biológico cuando sostiene que la conducta de los seres humanos, como de otros animales, obedece a formas que han sido necesarias para la supervivencia de sus genes y que se extienden a complejos sistemas sociales adaptados a su más favorable proceso evolutivo. Sostiene la sobrevivencia del más fuerte sobre el más débil. Se trata de sobrevivir. Se observa en los animales que cazan en manada. El más fuerte es el primero en comer, pero deja lo suficiente para que el grupo subsista. Entre los humanos, parece que este principio no funciona. “El que tiene la boca más grande es el que traga más pinol”, como dicen nuestros vecinos del sur. Aquí también se trata de librar de toda responsabilidad al ser humano. Y en el caso de Judas, tenía que defenderse de los otros once, que no lo miraban muy bien y querían dejarlo de último.

Una corriente, llamada determinismo genético, hace responsable de todo a los genes y han llegado a proponer que haciendo funcionar la ingeniería genética, quedarían resueltos los problemas de la humanidad. Y hay que poner mucha atención a esta forma de pensar, porque han pasado del dicho al hecho. Los alimentos transgénicos son la base de nuestra alimentación y nadie está diciendo cuáles son los efectos al consumir estos productos. Desde que se empezaron a producir los transgénicos, la comunidad europea no permite la importación de ellos en su zona.

El determinismo ambiental, determinismo educacional o determinismo conductista, afirma que no son los genes los que condicionan al ser humano, sino la educación que recibe a lo largo de la vida, que es la causante de su comportamiento. Para el determinismo conductista, el ser humano no es libre porque sus conductas se condicionaron.

En este caso el problema es mayúsculo, la mayor parte de la población del planeta no recibe una educación formal, orientada a los valores, a una ética universal, a formar parte de una comunidad planetaria, a una formación, no a una información, como se da en la mayoría de los centros educativos.  La mayor parte de los habitantes de este planeta recibe una educación informal, fraccionada y tendiente al individualismo. El bien común se desconoce y el hombre se convierte en un lobo para con sus semejantes. También aquí, se libera al ser humano de toda responsabilidad. Judas hizo lo que hizo por la “educación” que recibió. Y este argumento adquiere valor en nuestra sociedad, para justificar los desmanes que día a día se cometen. Muchos de los que detentan el poder en nuestro medio, se fueron a “educar” al norte y al venir a ejercer en estas “hibueras”, actúan como tigres sueltos contra burros amarrados.

En oposición al determinismo, en sus diversas acepciones, se contrapone el libre albedrío o libre elección. Son doctrinas filosóficas según las cuales las personas tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones. De ser así, el ser humano y las instituciones son responsables de sus actos y deben recibir los beneficios propios del bien actuar o las sanciones a las cuales se hicieron merecedores por su mal actuar.

¿Será que, si lo volvemos a pensar, comprenderemos que el ser humano ha intentado justificar sus acciones y obviar sus responsabilidades, olvidando que existe ALGUIEN, que, en algún momento y lugar, nos pedirá cuentas, sin que exista la posibilidad de engañarlo?

 

 

 

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