Bad Bunny vuelve a sorprender a sus fanáticos, esta vez con un muñeco coleccionable inspirado en el sapo concho, una especie endémica y en peligro de extinción de Puerto Rico.
El peluche, que simboliza su nuevo álbum, se vende en formato de caja sorpresa a US$ 35 en la tienda oficial del artista y apunta al mismo público que convirtió al muñeco Labubu en un fenómeno global.
A pesar de triplicar el precio de figuras similares de la empresa china Pop Mart, que rondan los US$ 10, el primer lote del muñeco de Bad Bunny se agotó en pocas horas.
Incluso, ya se reportan reventas que superan los US$ 200, evidenciando la fuerte demanda y el interés que genera entre coleccionistas y fans.
El fenómeno no es casualidad. La estrategia del cantante replica la fórmula que llevó a Pop Mart a generar ingresos récord de aproximadamente US$ 1.800 millones el año pasado, con una ganancia neta de US$ 460 millones.
La combinación de ediciones limitadas, escasez programada y carga emocional convierte a estos productos en objetos altamente deseables.
El muñeco se viralizó después de que Bad Bunny apareciera con uno colgado de su cinturón en uno de sus recientes conciertos.
La colección incluye seis versiones distintas: boxeador, jugador de baloncesto, beisbolista, jíbaro, músico, futbolista o cafetero, ofreciendo opciones para todos los gustos de los seguidores del artista.
Según la página oficial, quienes adquieran el muñeco deben esperar entre ocho y diez semanas para recibirlo.
Este lanzamiento no solo refuerza la imagen innovadora de Bad Bunny, sino que también demuestra el poder comercial que tienen los productos de edición limitada en la industria del entretenimiento.
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