El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, utilizó su intervención en la Asamblea General de la ONU para criticar duramente tanto a la organización internacional como a países europeos, cuestionando su efectividad y compromisos.
“Terminé siete guerras sin ayuda de la ONU, que nunca siquiera llamó. ¿Cuál es el propósito de la ONU? Solo escriben cartas vacías. Palabras vacías no resuelven guerras”, afirmó Trump, quien además se refirió con sarcasmo a fallas logísticas durante su visita:
“Estas son las dos cosas que me dieron las Naciones Unidas: una escalera mecánica en mal estado y un teleprompter en mal estado”.
Críticas a Europa y la inmigración
Trump dirigió fuertes señalamientos hacia Europa por permitir la inmigración ilegal y criticó la política de corrección política, afirmando:
“Europa está en serios problemas. Han sido invadidos por una fuerza de inmigrantes ilegales como el mundo nunca ha visto… y, como eligen ser políticamente correctos, no hacen nada al respecto. Estáis destruyendo vuestros países, están irreconocibles”.
El mandatario acusó a la ONU de financiar programas que, según él, facilitan la llegada masiva de inmigrantes a Estados Unidos y socavan la soberanía estadounidense.
Conflictos internacionales y defensa de EE.UU.
En su discurso, Trump subrayó los logros de su administración en política exterior:
“Estados Unidos vuelve a ser respetado como nunca antes; hace apenas unos años éramos el hazmerreír del mundo”.
Asimismo, criticó a los países europeos por comprar petróleo y gas a Rusia mientras se declaran en guerra con el país, calificando esta acción de vergonzosa.
En materia de seguridad regional, el presidente reiteró la ofensiva militar estadounidense contra grupos que considera “terroristas”:
“Empezamos a usar la fuerza suprema del Ejército de EE.UU. para destruir a los terroristas venezolanos y las redes de narcotráfico lideradas por Nicolás Maduro. A todo terrorista que trafica: vamos a borrar su existencia”.
Mensaje sobre fronteras y valores
Trump también pidió poner fin a lo que calificó como un fallido experimento de fronteras abiertas y exhortó a los países a defender la libertad de expresión, la soberanía nacional y la fe cristiana, señalando que esta última es actualmente “la religión más perseguida del mundo”.
“Es hora de acabar con las fronteras abiertas, hay que hacerlo YA. Soy muy bueno en esto. ¡Sus países se van al infierno!”, concluyó.
El discurso de Trump dejó claro su enfoque combativo hacia la ONU, los países europeos y las políticas migratorias internacionales, marcando uno de los momentos más controversiales de su participación en la Asamblea General.


