Tegucigalpa, Honduras. La importación de maíz, frijoles y arroz, tres de los principales alimentos que conforman la dieta de los hondureños, no representa una solución sostenible para combatir la inseguridad alimentaria que enfrenta el país y, por el contrario, podría profundizar el problema, advirtió el antropólogo e investigador independiente Mario Ardón.
En declaraciones concedidas a EFE, el especialista, quien ha trabajado durante décadas con comunidades campesinas e indígenas y ha desarrollado investigaciones sobre agricultura sostenible, afirmó que Honduras necesita una política agraria de largo plazo que fortalezca la producción nacional y reduzca la dependencia de las importaciones.
Según Ardón, el país enfrenta un panorama preocupante, con al menos 1.7 millones de personas en condición de inseguridad alimentaria, situación que requiere soluciones estructurales y no únicamente medidas temporales para abastecer el mercado. Señaló que la importación de granos básicos puede aliviar problemas coyunturales de abastecimiento, pero no resuelve las causas de fondo. Además, sostuvo que esta práctica desincentiva la inversión y la producción de los agricultores nacionales.
Las declaraciones del investigador surgen luego de que el Gobierno hondureño anunciara recientemente la importación de frijoles procedentes de Brasil, Nicaragua y Paraguay, con el objetivo de garantizar el abastecimiento del producto en el mercado nacional.
Para Ardón, Honduras posee condiciones naturales que podrían convertir al país en un productor autosuficiente de alimentos. Explicó que el territorio cuenta con entre 20 y 50 microclimas, además de que cerca del 84 % del territorio está conformado por laderas, espacios que históricamente han sido aprovechados por campesinos e indígenas para producir alimentos de alta calidad.
El investigador consideró que el país carece de una política agrícola de largo plazo y señaló que la planificación del sector ha estado marcada por la improvisación. En ese sentido, propuso diseñar una estrategia nacional con una visión de entre 10 y 30 años, orientada a fortalecer el autoconsumo, incrementar la producción local y consolidar mercados internos que beneficien directamente a los productores.
Asimismo, planteó la creación de centros estratégicos de comercialización en las principales ciudades para conectar directamente a los agricultores con los consumidores, favoreciendo el comercio local y reduciendo la dependencia de productos importados.
Diversos estudios respaldan la preocupación por la situación alimentaria del país. Investigaciones recientes elaboradas por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) y otras instituciones concluyen que la inseguridad alimentaria en Honduras responde a un fenómeno estructural que se agrava con eventos climáticos y económicos, por lo que requiere políticas públicas sostenidas, además de respuestas de emergencia cuando sea necesario.
Especialistas coinciden en que fortalecer la producción agrícola nacional, apoyar a los pequeños productores y promover sistemas alimentarios resilientes serán factores determinantes para mejorar la seguridad alimentaria y reducir la vulnerabilidad de millones de hondureños en los próximos años.


