Honduras entró en alerta climática con el inicio oficial de la temporada ciclónica 2026 en el océano Pacífico oriental, un período que se extenderá hasta el 30 de noviembre y que mantiene en vigilancia permanente a las autoridades.
Durante estos meses, el país queda expuesto a la posible formación de tormentas tropicales y huracanes que, de manera directa o indirecta, pueden impactar distintas regiones del territorio nacional.
El inicio de la temporada trae también un cambio en las condiciones climáticas, con el fin de la intensa ola de calor que en días recientes dejó temperaturas de hasta 45 grados centígrados en San Lorenzo, Valle, además de altos niveles de radiación ultravioleta en el occidente del país.
Con este nuevo panorama, se prevé un aumento progresivo de la humedad y una transición gradual hacia condiciones más inestables en la atmósfera, propias de la temporada lluviosa y ciclónica.
Sin embargo, el escenario es de alta vigilancia. Organismos como la NOAA y el Centro Nacional de Huracanes (NHC) prevén una temporada activa, con entre 18 y 21 tormentas con nombre, influenciada por la posible consolidación de un fenómeno de “Súper El Niño”.
A nivel nacional, el Centro Nacional de Estudios Atmosféricos, Oceánicos y Sísmicos (Cenaos) estima la formación de hasta 17 sistemas ciclónicos, de los cuales varios podrían evolucionar a huracán, con potencial impacto indirecto o directo en Honduras.
La Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) llamó a la población a mantenerse preparada, especialmente en zonas vulnerables del sur, occidente y áreas montañosas.
Las autoridades advirtieron que, aunque los ciclones no toquen directamente el país, sus bandas nubosas pueden generar lluvias intensas, inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra
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