Tegucigalpa, Honduras. Un documento impreso atribuido a la Mara Salvatrucha (MS-13) comenzó a circular entre comerciantes y transportistas de Tegucigalpa, generando expectativa, pero también cautela ante la falta de una confirmación oficial sobre su autenticidad.
El escrito, firmado a nombre de la denominada “Mara MS 13”, contiene un mensaje en el que supuestos integrantes de la estructura criminal aseguran que la extorsión habría dejado de formar parte de sus actividades y solicitan a las personas afectadas denunciar cualquier cobro realizado en nombre de la organización.
El documento también plantea que quienes presenten denuncias y posteriormente testifiquen ante las autoridades no enfrentarían represalias por parte de la estructura a la que se atribuye el comunicado.
Sin embargo, hasta el momento no existe una confirmación oficial que permita establecer que el documento fue emitido realmente por la MS-13. Por ello, su contenido debe ser considerado como no verificado.
Autoridades mantienen ofensiva contra la extorsión
El supuesto comunicado aparece en un momento en que las autoridades hondureñas mantienen operativos y acciones judiciales contra estructuras vinculadas con la extorsión.
La Policía Nacional informó que durante las primeras tres semanas de junio de 2026 la División Antiextorsión y Asociaciones Terroristas (DAET) reportó 29 capturas relacionadas con diferentes estructuras criminales. Entre los detenidos figuraban supuestos integrantes de la MS-13 y otros grupos delictivos.
Más recientemente, el 22 de julio, la Policía y el Ministerio Público informaron sobre un proceso contra una mujer señalada de integrar una estructura dedicada a realizar cobros extorsivos contra transportistas interurbanos. Según la investigación, la célula incluso se habría hecho pasar por integrantes de diferentes organizaciones criminales para exigir pagos.
Ese mismo día, el Ministerio Público informó que la FESCCO y la DAET trabajan en nuevas líneas de investigación para combatir la extorsión, fortalecer la prueba técnica e identificar tanto a integrantes de maras y pandillas como a personas particulares que participan en este delito.
¿Qué plantea el documento?
El escrito que circula pide a comerciantes y transportistas no acceder a supuestos cobros realizados por personas que aseguren actuar en nombre de la MS-13 y plantea que cualquier intento de extorsión sea comunicado a quienes elaboraron el mensaje.
También solicita que, una vez capturados los presuntos responsables, las víctimas colaboren con las investigaciones y rindan testimonio ante las autoridades.
No obstante, especialistas en seguridad advierten que un documento de estas características puede tener diferentes explicaciones y que su contenido no debe interpretarse automáticamente como evidencia de una modificación en las actividades de una estructura criminal.
Entre las posibilidades se encuentran una eventual disputa interna, una estrategia para desviar investigaciones, un intento de generar confusión o incluso una falsificación. Sin una verificación independiente, ninguna de estas hipótesis puede darse por confirmada.
Comerciantes mantienen la cautela
Ante la circulación del documento, comerciantes y transportistas consultados mantienen una posición prudente y señalan que continuarán coordinando con las instituciones de seguridad.
La cautela cobra especial importancia debido a que las autoridades continúan registrando investigaciones y procesos judiciales relacionados con cobros extorsivos en Tegucigalpa y otras zonas del país. En junio, por ejemplo, el Ministerio Público informó sobre varias condenas por extorsión y delitos conexos en la capital, con penas de prisión y multas millonarias.
Por ahora, el supuesto comunicado no constituye una prueba de que la MS-13 haya abandonado la extorsión. La autenticidad, origen y propósito del documento deberán ser establecidos por las autoridades competentes.
Mientras se realizan las verificaciones correspondientes, la recomendación general es mantener la prudencia ante cualquier amenaza o solicitud de dinero y comunicar los hechos a las instituciones de seguridad mediante los canales oficiales, evitando difundir como verdadero un documento cuya procedencia aún no ha sido comprobada.


