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martes, mayo 21, 2024

SIN VENDAS: Sí y no

Hoy a la carrera o paso doble, como dicen los de habla difícil, llegando a la pulpe de la esquina, me topé con el doctor Juan, casi un milagro, lo admito. Conocido en el barrio, desde que corría en pañales y uno que otro moco que le colgaba heroico de su nariz, pues tuvo la dicha de nacer en una familia humilde, que hizo todo para que pudiera graduarse de médico. Aún recuerdo de estudiante de colegio, cómo se le daba evaluar a los tosigosos de sus compañeros y recetarles confites y gaseosas, supongo que ya lo traía en la sangre, así como otros que desde chiquitos dicen una que otra mentira y terminan levantando las manos allá ¿vaa?

La cosa es que, casi golpeando al galeno, lo saludé con el respeto debido, todos somos importantes lo admito, pero, aunque no me guste admitirlo, por orgullo supongo, tan típico de nosotros, alguien que trabaja por la salud de uno lo vale el respeto y los buenos deseos, bueno eso opino yo, claro.

Buenos días, me dijo sonriendo como cuando ve un amigo de siempre de los que son cómplices y recuerdos del barrio, vi que usaba ese piyama tan raro que usan los médicos, unas delgadas y de colores, suerte tienen que pueden andar ‘empiyamados’ todo el día, dijo mi mujer una tarde de trópico, cuando caminábamos vitriniando, más cómodo no se puede. Aquí comprando para el desayuno de mi mamá, dijo él cansadamente y confirmando con sendas ojeras, su voz algo apagada por la mascarilla, ¿todavía usa eso?, le pregunté con genuino interés y algo de burla, lo admito, ¿no es que ya no se obliga porque se acabó eso? Pues, me dijo algo serio sí y no, ajá ¿y cómo es eso?, le respondí ya interesado, pues fíjese que la COVID-19 no se ha ido, sigue igualita como el primer día estamos, solo que ahora es más calladito, pero está igualito, las vacunas han disminuido los ingresos al hospital, cierto, y de que uno se muera ahogado, pero aún sigue mordiendo dijo.

Nosotros seguimos viendo casos y casos, muchos dicen que es una gripita o cualquier otra excusa, hasta dicen “el virus ese que está dando”, pero nosotros sabemos que tiene nombre y apellido, fíjese, ¡y empezó en China hace un par de años!, aún muere gente ¿sabe?,  he visto a varios pegados sufriendo hasta que se apagan, como esas candelitas que se les acaba el oxígeno, pero como ahora pareciera que la política también infectó la salud, nadie dice nada, todos se hacen los papos y todos voltean a ver a otro lado, como si no hubiese nada supongo que siguiendo ciertas reglas o agendas como dicen los que hablan exótico, pero que solo ellos conocen.

Los que se suponen que velan por nosotros, ellos, precisamente, pues, muy bien gracias, cero informaciones a la población, cero educación en salud, ¡hasta el punto que la gente cree que la gente cree que eso ya no existe! Claro que estamos con cero casos como dijeron las autoridades, es cierto, las estadísticas lo confirman, dijo carcajeándose, pero ¿cómo se encontrarán los enfermos si no hay pruebas y ni siquiera triajes funcionan?, todos cerrados, sí compa, saludes le dejaron. Entonces, dígame, ¿cómo va a identificar algo si ni siquiera lo busca? Por eso reportan cero casos los bárbaros. Allí es donde nosotros pelamos los ojos, cuando se dijo que ya no había, era obligatorio usar la mascarilla, le juro que varios nos sentimos ofendidos, tanto dolor que hemos visto. El bicho aún sigue allí, fíjese, y ahora andaremos como si nada, ¿se imagina cuánta gente, con azúcar y presión alta anda en la calle?, ¿cuántos ancianos y ancianas y cuántos con cánceres y otras enfermedades viven ignorantes ahora que se pueden enfermar?, engañados podríamos decir o por lo menos ignorantes del peligro, y a todos ellos, esa gente con enfermedades graves, el virus los muerde más fuerte, a veces hasta matarlos. Esa es la tragedia que los que trabajamos en eso vimos con esa noticia. Mire, en los países más desarrollados, más fuertes en salud, se quitó la mascarilla, es cierto, pero si se enferma usted y grave, se lleva al hospital en esos países y se les da la atención, sea básica, o de cuidados intensivos si está bien fregado sin mucho protocolo porque tienen los recursos y aquí ¿dígame? Suerte tiene uno si los guardias lo dejan entrar al hospital, ¿vaa?, y a mí me consta que lo único que abunda ahorita es el “no hay” en los centros. Nombe, si eso deberían pensarlo antes de dar esa noticia, pero, como le dije, la política no combina con la salud del pueblo, hay otros intereses, me imagino. Ya estamos casi igual al vecino de al lado, aquel que decía que eran neumonías y no el virus ese, pero como ahora estamos iguales y ¿qué se yo de política, vaa?

Mejor le recomiendo que la siga usando fíjese, si entra al súper, en los buses, mercados o donde sea que hay un montón de cristianos, mejor úsela, porque uno respira el resuello del otro sin darse cuenta y, claro, lávese las manos o use gel como si fuera el primer día de la pandemia, no vaya a ser que se lleve a la casa no solo el cansancio sino algún mal acompañante y friegue a los suyos que son importantes.

Por eso le dije que sí y no, allí usted decide, pero recuerde que el bicho allí está.

Lo dejo, me dijo de presto, me voy a llevarle el café a la jefa, mire que solo vine a saludarla y gusto de verlo, dijo al despedirse. Pues sí, me dije al verlo irse, tiene razón el doctor, allí uno decide, allí uno analiza si la usamos o no, ya a un nivel personal, ya a un nivel familiar, eso es lo que importa, me confirmé, pero por mientras no me quito esta vaina.

Jesús Pavón

 

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