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martes, mayo 28, 2024

Respuestas constructivas ante el conflicto

“¡La culpa es de aquel otro!”, “seguro que la tiene en contra de mí”, “no es que yo quiera”, “pero esa persona siempre saca lo peor de mí”. “Me las pagará, ya verá”. Con todos estos pensamientos provocamos, acciones emocionales de la cual después nos arrepentimos.

Y es que con solo escuchar la palabra “conflicto” se nos ponen los nervios de punta, porque tomamos una postura defensiva que, la mayoría de las veces, debemos reflexionar si es la correcta. Porque algo debemos entender, salvo vivamos en una isla, tendremos que relacionarnos con personas y esto, tarde o temprano, nos llevará a tener diferencias, algo que nos creará conflicto.

Para ello, algunas recomendaciones que, aunque cuesta desarrollar, son muy útiles cuando se trata de liderar personas o equipos de trabajo. Lo primero, evitar algunos errores, dentro de los cuales podría ser que el asumir lo que el otro piensa, frecuentemente, nos lleva a un juicio nublado de lo que ocurre. Peor aún si, ante un conflicto, evadimos el problema, porque, queramos o no, el problema allí estará.

Otra de las cosas que frecuente hacemos es adoptar una actitud defensiva, ¿se identifica? Llegamos molestos con la otra persona a intentar “que nos calme”. Lo mismo pasa cuando generalizamos y usamos etiquetas, acostumbramos por ello hacer de la conversación un monólogo, victimizarnos, o esforzarnos a toda costa por tener la razón. ¡Vaya fin!

Todo estos no son más que mecanismos de defensa ante el conflicto, instintivos, sí, pero que, al reconocerlos, nos ayuda a trabajar las respuestas constructivas que a continuación le propongo.

Lo primero, vaya con curiosidad e interés. ¡Trate de aprender del conflicto! ¿Cómo pudimos llegar a esto? ¿Y por qué piensas lo que piensas? Esto nos permitirá conocer y conocernos frente a circunstancias que a veces no sabíamos que teníamos.

Segundo, vaya procurando asumir buenas intenciones. Sí. Sepa que quizás la otra persona es de buena intención, pero hay algo que le molesta, que le incomoda. Si aclara ese punto, sobre todo utilizando un lenguaje neutral, encontrará muchas cosas positivas que aprenderá de la convivencia con la gente.

De igual manera, el ir con una correcta actitud de encontrar los intereses mutuos, puede ayudarnos mucho a resolver asuntos. Esfuércese por encontrar ese terreno en común, que ambos deben tener en medio de todo. Intente para ello tener la disposición a considerar la opinión del otro. Esto es ir un poco más allá de abandonar el querer tener siempre la razón es ir con la actitud de. ¿Y si el otro está en lo correcto?

Le advierto algo, siempre, para resolver conflictos, tenga una buena reserva de positivismo. Quizás la otra persona desconoce puntos como estos e intente a toda costa aferrarse a su punto de vista de querer tener la razón sin ceder nada por puro orgullo.

Y algo valiosísimo que he aprendido de la inteligencia emocional, y es que se resuelve mucho si llevamos nuestras emociones a un enfoque en el futuro. Me refiero, piense, ¿qué me abonará en el futuro el actuar así? En una semana, ¿cómo estará la situación si actúo de esta manera? Piense más en soluciones y alternativas. Eso sin duda nos prepara el terreno para un camino limpio por donde transitar en las relaciones.

Sepa que los conflictos muchas veces son inevitables. Que nadie los desea y mucho menos los programa. Pero allí estarán y debemos afrontarlos. Saber cómo responder a ello nos ayuda mucho a prepararnos con respuestas útiles y una actitud correcta que nos lleve a una consistencia emocional sin ir dañando personas en el camino.

Enrique Zaldivar
Enrique Zaldivar
2050 Comunicaciones
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