El 11 de septiembre de 2001 quedó marcado en la historia de Estados Unidos y del mundo por los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York.
Entre las miles de personas que perdieron la vida aquel día se encontraban cuatro mujeres de origen hondureño: Griselda Caro James, Claudia Martínez, Helen y Digna Alexandra.
Las cuatro habían construido sus vidas en Nueva York y acudieron aquella mañana a sus respectivos trabajos sin imaginar que serían víctimas de uno de los ataques más mortíferos registrados en la historia reciente.
Griselda Caro James
Griselda Caro James era originaria de Tela, en la costa norte de Honduras. En Nueva York trabajaba como secretaria en el Centro de Oficinas Internacionales, ubicado en el nivel 79 de una de las Torres Gemelas.
Madre de dos hijos, Griselda había encontrado en su trabajo una forma de sacar adelante a su familia. Su rutina estaba relacionada con tareas administrativas, llamadas y documentos, actividades que realizaba diariamente en el complejo empresarial.
La mañana del 11 de septiembre, su vida quedó interrumpida tras el impacto del primer avión contra el World Trade Center.
Claudia Martínez
Claudia Martínez tenía 26 años y trabajaba en el piso 105 de la Torre 1. Había contraído matrimonio apenas un año antes y, de acuerdo con la información sobre su vida, uno de sus principales deseos era formar una familia y convertirse en madre.
Su juventud y sus proyectos personales quedaron truncados aquel martes de septiembre. Como miles de trabajadores del complejo, había comenzado su jornada sin conocer la tragedia que estaba a punto de ocurrir.
Helen García
Helen llegó a Nueva York cuando tenía 12 años. Con el paso de los años se adaptó a la ciudad y desarrolló allí su vida personal y profesional.
A los 26 años, trabajaba en el piso 82 de la Torre Norte. Era esposa y madre de un niño de apenas dos años, por lo que una parte importante de su vida estaba dedicada a su familia.
Su rutina laboral de aquella mañana terminó de forma inesperada tras los atentados. Su familia quedó entre las afectadas por la tragedia que conmocionó a Nueva York y al mundo.
Digna Alexandra
Digna Alexandra tenía 25 años y representaba una joven promesa profesional. Graduada como abogada, residía en Queens y cada día se trasladaba hasta Manhattan para cumplir con sus labores.
Su lugar de trabajo estaba en el piso 100 de la Torre Norte. Su formación académica y la carrera que comenzaba a desarrollar quedaron interrumpidas por los acontecimientos del 11 de septiembre.
Digna era una de las jóvenes centroamericanas que habían llegado a Estados Unidos en busca de oportunidades y que construían allí su futuro profesional.

Cuatro historias que quedaron ligadas al 11-S
A las 8:46 de la mañana, el impacto del primer avión contra el World Trade Center cambió para siempre la vida de miles de personas. Entre ellas estaban Griselda, Claudia, Helen y Digna Alexandra.
Aunque sus historias personales eran diferentes, las cuatro compartían el vínculo con Honduras y una vida construida en Nueva York. Sus nombres quedaron ligados a una tragedia que provocó la muerte de miles de personas y transformó la historia contemporánea.
A 25 años de los atentados, el recuerdo de las cuatro hondureñas permanece entre sus familiares y comunidades. Sus historias también forman parte de la memoria de los migrantes centroamericanos que han construido sus vidas en Estados Unidos.
Los registros oficiales mencionan a poco más de ocho centroamericanos entre las víctimas identificadas. Sin embargo, existe la posibilidad de que el número haya sido mayor debido a situaciones como la condición migratoria irregular o la doble nacionalidad de algunas de las personas fallecidas.
Para sus familias, el paso del tiempo no elimina la ausencia. Las historias de Griselda, Claudia, Helen y Digna Alexandra permanecen como parte de la memoria hondureña vinculada a los atentados del 11 de septiembre de 2001. (Con información de Infobae).
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