José Amílcar Hernández Flores, hermano del expresidente Juan Orlando Hernández, quedó en libertad luego de que los juzgados hondureños determinaran que la imputación por lavado de activos se habría realizado por un “error involuntario”, aunque el imputado continúa siendo señalado por otros presuntos delitos.
El pasado 5 de diciembre, un Juez en Materia de Criminalidad Organizada, Medio Ambiente y Corrupción celebró una audiencia de Revisión de Medidas, en la que decidió modificar las medidas cautelares impuestas al acusado.
Hernández estaba siendo procesado por los delitos de apropiación indebida, estafa impropia y lavado de activos, este último retirado tras la aclaración judicial.
Las nuevas medidas dictadas por el juez
Pese a quedar en libertad, Hernández deberá cumplir con varias condiciones estrictas:
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Prohibición de salir del país.
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Obligación de firmar periódicamente en la Secretaría del Juzgado.
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Impedimento de ingresar a las instalaciones de la Cooperativa Mixta Mujeres Unidas Limitada (COMIXMUL).
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Presentación de una fianza monetaria de 20 millones de lempiras, la cual ya fue entregada, según confirmó el Poder Judicial.
Estas medidas sustituyen la detención preventiva que mantenía el imputado desde finales de agosto, cuando fue arrestado en su residencia en Tegucigalpa y enviado a la Penitenciaría Nacional de Támara.
¿De qué se le acusa?
El Ministerio Público sostiene que Hernández, junto a otras ocho personas, habría participado en un esquema de apropiación indebida y estafa en perjuicio de COMIXMUL.
Según la investigación, los imputados habrían cobrado dinero por consultorías y servicios legales que nunca se realizaron, provocando un presunto desfalco de más de 37 millones de lempiras.
Aunque la acusación por lavado de activos fue retirada al considerarse un error en la imputación inicial, las otras denuncias continúan vigentes y el proceso judicial seguirá su curso.
El caso toma relevancia por el vínculo familiar del acusado con el expresidente Juan Orlando Hernández, actualmente condenado en Estados Unidos.
La liberación de Amílcar Hernández ha generado reacciones encontradas entre sectores políticos y ciudadanos que cuestionan la justificación del “error involuntario” en un caso de alto perfil.


